El interior también existe. Una frase que siempre se dispara hacia cada gobierno que se instala en la Rosada. Y con el fútbol hay una fuerte analogía. La decisión del técnico Gerardo Martino de jugar frente a Bolivia en el estadio cordobés “Mario Kempes”, tiene, además, una explicación demagógica.
“En las plazas del interior no se encuentran hinchas tan identificados con un club como en Buenos Aires o Rosario. Además, la gente se acerca más porque ven a los jugadores de vez en cuando”, argumentó.
O sea, como él mismo dijo, “el Kempes estará lleno de hinchas de la Selección”.
Y ayer, los jugadores “europeizados” salieron a saludar y firmarle autógrafo a la “gente común” en las afueras del hotel.
Si en sus actuales clubes lo hacen, porqué no en su propia tierra.
La federalización de los partidos tendría que tener “pretextos” más seguidos y así se podría ver a los ídolos de la celeste y blanca en el salteño Padre Martearena, en el marplatense Jose Maria Minella, en un rosarino Gigante de Arroyito o en el Centenario de Resistencia o inclusive en el Bicentenario de San Juan. Y porqué no en el mismo estadio “23 de Agosto”, de Jujuy.
Y, obviamente, el que ya se había manifestado a favor de mudarse al interior fue el actual mandamás de la AFA, Luis Segura, al asegurar que “el público del interior se merece ver a la selección al menos una vez por año, porque siempre pone muchísimo fervor, así que hay que repetir esa experiencia y la próxima plaza puede ser Mendoza”.
Se podrá hablar de falta de capacidad en los estadios y de excesivos viajes, o inclusive puede acentuarse el tema seguridad, pero son profesionales que también necesitan de su gente para “sostenerse”. Por eso, la ciudad del “fernet con coca” debe ser un virus que se propague por todo el territorio nacional, porque “el interior también existe”.

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