Y ya que estamos en una semana de evocaciones de epopeyas y de natalicios de celebridades (Juan Manuel Fangio, Lionel Messi, Juan Román Riquelme) tampoco está de más recordar que hace 40 años se consumó una de las peleas de mayor expectación en la historia del boxeo argentino: la primera entre Carlos Monzón y el colombiano Rodrigo Valdez.
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En efecto, fue el 26 de junio de 1976 en Montecarlo, principado de Mónaco, cuando un Monzón ya en versión otoñal unificó el título mundial de peso mediano con una victoria por decisión al cabo de 15 rounds.
En realidad Monzón era el mejor mediano del planeta, sin atenuantes, desde el 7 de noviembre de 1970 cuando en el Palazzo dello Sport de Roma había propinado al italiano Nino Benvenuti un fantástico fuera de combate hacia el final del duodécimo asalto.
Pero sucedió que con nueve defensas en su haber afrontó un entuerto con el Consejo Mundial de Boxeo (CMB) y por orden expresa de su presidente, Ramón Velázquez, el 20 de abril de 1974 se le quitó la corona y se ordenó una pelea para llenar esa vacante que al cabo correspondió a Valdez al noquear al rocoso estadounidense Benny Briscoe.
Recién se vieron las caras el 26 de junio del 76, a diez vueltas, con dominio alternado. Pero Monzón (72,300 kg) luego impuso sus mayores recursos y su jerarquía
El CMB adujo la negativa de Monzón a enfrentar a Valdez pero la controversia había tenido una secuencia diferente: el pleito era obligatorio, pero el colombiano había rechazado un ofrecimiento de 18 mil dólares, una suculenta bolsa para los valores que se manejaban entonces, para subir al cuadrilátero del Luna Park.
De modo que durante un tiempo Monzón reinó en la AMB (Asociación Mundial de Boxeo) y Valdez reinó en el CMB.
Por fin se vieron las caras el 26 de junio del 76 y sucedió que luego de diez vueltas de dominio alternado el boxeador argentino (72,300 kg) impuso sus mayores recursos y su jerarquía para inclinar la balanza con nitidez, incluida una caída que a poco estuvo de sacar a Valdez de los límites del ring.
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La revancha, realizada un año y un mes después (el 30 de junio de 1977, también en Montecarlo), tendría un desarrollo todavía más dramático, puesto que Monzón cayó en el segundo round, pero a la postre el desenlace sería el mismo: dominó el tramo final y se llevó la decisión unánime.
Considerado uno de los mejores deportistas argentinos de todos los tiempos y desde 1990 incluido en el Salón Internacional de la Fama, el santafecino Monzón anunció su retiro formal en una conferencia de prensa que dio el 29 de agosto de 1977 en el hotel Sheraton de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires: acumulaba 80 peleas sin perder, un récord de 100 presentaciones con 87 victorias, nueve empates, tres derrotas y un match nulo, con un total de 14 defensas airosas.

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