Pascual Pérez, el 26 de noviembre de 1954 en el estadio Korakuen de Tokyo, derrotó por puntos en 15 rounds en forma amplia al local Yoshio Shirai, le arrebató cinturón de los moscas y de esa forma obtenía el primer título mundial de boxeo profesional para Argentina, alcanzando así el pedestal de leyenda y consolidándose en la memoria colectiva como, acaso, el más completo boxeador argentino de todos los tiempos.
El popular 'Pascualito', un muchacho humilde, el menor de nueve hermanos, que había nacido en Tupungato el 4 de mayo de 1926, agregaba de esta manera la corona mundial de los moscas a su ya colmada vitrina de trofeos, en la cual brillaba con más esplendor la medalla dorada obtenida en los Juegos Olímpicos de Londres en 1948.
El fallo de los jueces fue terminante: 145-139, 146-134 y 146-139. Con ello se justifica la paliza que Pérez le propinó al japonés y las tres caídas que éste sufrió durante el combate.
A 'Pascualito' lo descubrió el técnico mendocino Francisco Romero quien fue su entrenador durante el amateurismo, pero sin dudas el legendario manager de origen húngaro, Lázaro Koci fue el que lo catapultó al mundo grande del boxeo.

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En los Juegos de Londres 1948, Pérez obtuvo la medalla dorada en la categoría mosca al vencer por puntos al italiano Spartaco Bandinelli y la otra presea de oro lpara Argentina, la obtuvo el también mendocino Rafael Iglesias en división pesado.
Cuatro meses antes de esa pelea mundialista, entre el mendocino y Shirai, se habían enfrentado en el Luna Park y empataron en 10 rounds, por lo cual el boxeador cuyano se ganó el derecho de combatir por la corona que poseía el correcto púgil japonés.
Koci, quien era secundado por el técnico Felipe Segura, manejó la realización de aquella pelea del mendocino con habilidad, ya que la misma se iba a disputar el 10 de ese mes, pero en una sesión de guantes un sparring japonés le lesionó un tímpano a Pérez.
Después de su reinado, en la categoría mosca lo siguieron otros argentinos como Horacio Accavallo (AMB), Santos 'Falucho' Laciar (AMB), Carlos Salazar (FIB), Huto Soto (AMB), Juan Carlos Reveco (AMB) y Omar Narváez, que reinó en esa categoría en la OMB y ahora lo hace entre supermoscas (OMB).
Esta dolencia complicó el panorama del argentino, quien tenía la costumbre de no colocarse el cabezal de protección durante los entrenamientos, pero Koci acordó efectuar la pelea dos semanas después.
Esa postergación le costó a Pérez la reducción en un 50 por ciento del monto de la bolsa que iba a cobrar, la cual estaba acordada en 2.000 dólares, por lo cual sólo recibió 1.000.
"Mi peso era bárbaro. Subí con 49,700 kilogramos y eso que desayunaba con churrasco y tomate, almorzaba arroz con pollo mojado con vino Chianti y cenaba otra vez bife a la plancha", le comentó 'Pascualito' al único periodista argentino presente en Tokio, Manuel Sojit 'Corner', quien relató el combate en directo por radio a todo el país.
"Jorge Caldara, primer bandoneonista de Osvaldo Pugliese, tocaba La Cumparsita mientras yo esperaba la iniciación del pleito en el ring", recordó en una oportunidad Pérez. "Se me puso la piel de gallina, mientras que en mi rincón Koci y Segura me acariciban la espalda", confesó.
El combate lo dominó ampliamente Pérez, quien en el cuarto round, con un cruzado de izquierda al mentón, derribó a Shirai por cuatro segundos.
En el octavo asalto, al salir de un cuerpo a cuerpo, el cuyano dio un paso atrás, sacó otro cross de izquierda arriba y el nipón se fue al suelo. Sullivan le contó ocho y el 'gong' salvó al aguerrido púgil local.
Pérez tiró nuevamente a su rival en el 13er. capítulo, en esa oportunidad con un directo de derecha.
'Pascualito' defendió su corona en nueve oportunidades para forjar su leyenda. En su décima exposición, en 1960, en la ciudad tailandesa de Bangkok, fue derrotado por puntos por el local Pone Kingpetch.
Como profesional fue campeón argentino de los moscas pero nunca obtuvo el título sudamericano, pero en abril de 2004 la Confederación sudamericana de Boxeo le otorgó el título "Post mortem", en reconocimiento a su trayectoria.
Luego de una larga agonía, Pascual Pérez falleció en una clínica del barrio porteño de Palermo el 22 de enero de 1977, a la edad de 50 años, pasando a ser un mito popular que seguramente perdurará en el tiempo, ya que el "león mendocino" está considerado en el mundo como el mosca de mayor pegada de la historia.

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