Qué le pasa a Juventud Antoniana. Qué le pasa a este equipo que se comía a todos crudos en la fase clasificatoria y ahora parece que no encuentra respuestas ni en la cancha ni en el DT. Da la sensación, partido tras partido, que al santo le cuesta y le pesa las palabras que el Beto Pascutti repitió cientos de veces: "Este equipo está para ascender, va ascender". Esto parece haberle metido una presión extra, más allá de la que tiene como un grande de la categoría, a un plantel que se desinfla con el correr de los partidos. El domingo jugó ante el peor San Martín de Tucumán de los últimos años, sin embargo, dejó pasar una oportunidad increíble de sumar y seguir cerca de la punta. Hoy lo separan tres unidades de Defensores de Belgrano de Villa Ramallo (lejos el mejor equipo de la categoría por su juego) y la esperanza del ascenso se escurre como agua entre los dedos.
A este Juventud Antoniana le faltan respuesta anímicas y futbolísticas para reponerse de un golpe. Ocurrió con Talleres de Córdoba. Pasó con Sol de América de Formosa, y volvió a repetirse ante San Martín de Tucumán. Un alerta al cual se le debe presentar atención, trabajar y dejar de chamullar, dejar la soberbia de lado, y encarar el último tramo con humlidad. Este santo, el del Tetradecagonal, no sabe cómo reponerse ante la primera adversidad. Le cuesta muchísimo reaccionar. No tiene esa rebeldía de un equipo con aspiraciones de ascenso, eso demostró al menos adentro de la cancha.
Y las respuestas tampoco las encuentra desde el banco de relevos, de su DT, que muchas veces transmite desde afuera el mismo nerviosismo que sus jugadores muestran en el césped.
El santo deberá cambiar mucho para lograr el ascenso, deberá calmarse. Poner stopp. Rebobinar. Volver a sus fueros. Mantener la cabeza fría y el corazón caliente para enderezar el rumbo. Si no lo hace el ascenso quedará sólo en una ilusión lejana. Tiene plantel. Tiene jugadores como para recomponer su futuro. Está en ellos y en el Beto Pascutti hacer una profunda autocrítica, dejar de lado los resentimientos ante las criticas, y enfocarse en el objetivo. La soberbia en todos los casos es la peor consejera

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