No hay barrera ni pero que valga cuando Miguel Lescano se propone alcanzar una meta. Y a pesar de que la vida lo ha golpeado en varias ocasiones, él sigue adelante por determinación propia y su fe en Dios, quien lo acompaña en su camino.
Apenas con 14 años, Miguel sufrió un grave accidente automovilístico que lo dejó parapléjico al quebrarse la columna. Y como por si esto no fuese suficiente, más adelante le diagnosticaron diabetes. Dos impactos que quebrantarían la voluntad de varias personas y que casi logran hacerlo con él. Aunque hubo un punto en el que la "maldición" se convirtió en bendición.
La necesidad de hacer deportes debido a la diabetes lo llevó a conocer el atletismo. Una disciplina a la que le tomó dos intentos abrazarla como propia, y que, desde que la aceptó hace cinco años, se ha convertido en su estilo de vida.
Con dos competencias clasificatorias en su calendario para octubre y noviembre, Miguel Lescano sale todas las mañanas con su silla para atletismo a entrenarse y buscar bajar la marca de 1 h 45 min para poder clasificar al Mundial de Atletismo Especial que se celebrará en Londres el año próximo.
"En estos momentos estoy 15 minutos por arriba de la marca, pero confío en que con las nuevas ruedas que pude hacer traer de Estados Unidos voy a lograr alcanzarla", dijo.
El plan de entrenamiento de Miguel incluye pasadas en circuitos que llegan a pasar los 45 km, además de correr en la pista del Legado Güemes. "Los entrenamientos en pista son muy buenos porque son más bien técnicos. Te ayuda a la concentración, porque usas mucho la cabeza y eso te sirve para poder llegar a un podio", cuenta. Desde hace unos meses a Miguel le abrieron las puertas en el Legado Güemes para que integre el equipo del deporte especial como entrenador. Un rol al que ya le ha tomado el gusto y hace con gusto, con la premisa de usar el deporte como una vía de rehabilitación.
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Foto: Javier Corbalán

"Me dieron la posibilidad de estar ahí, así que ahora estamos incorporando jabalinas, bala, disco y pelotas de handball porque abrimos nuevamente la disciplina en el Legado Güemes. La idea es que no solo sea atletismo de pista, porque hay chicos que no tienen la posibilidad de comprar una silla deportiva, que ronda los 140 mil pesos", manifestó.
Con respecto al método para detectar cuál disciplina le sienta mejor a los que asisten, Miguel expresó: "Se lo evalúa apenas vienen para ver qué es lo que quiere o puede hacer, ya que no todos tienen las mismas capacidades".
Lescano trata de inculcar en sus aprendices el valor de no rendirse ante las adversidades y usar el deporte como una vía de rehabilitación a las discapacidad que tengan, una metodología que le fue efectiva.
Todos aquellos que quieran asistir pueden dirigirse los martes y jueves, de 9 a 11 y de 19 a 21, al Legado Güemes, en Entre Ríos esquina Ibazeta.

Un pupilo de Selección

Mauro Chocobar asiste a las clases de Miguel Lescano en el Legado Güemes y ha descubierto gracias a él las bondades del atletismo. “Con Miguel encontré la verdadera pasión por el atletismo. Él me hizo confiar más en mí mismo y me hizo lograr lo que yo siempre quise”, explicó Mauro.
Con domicilio en Norte Grande e integrante de una familia de ocho miembros, Mauro se llega como puede a los entrenamientos porque ama lo que hace. “Elegí el atletismo porque me gusta la velocidad y la competencia”, dijo el joven de 18 años.
Hace poco tiempo el deportista ingresó al seleccionado nacional de atletismo sobre silla de ruedas y fue una noticia increíble, según lo que cuenta. “Me sentí muy feliz porque visitás muchos lugares y conocés muchas personas que tienen problemas iguales que los míos”, expresó Mauro.

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