Guillermo Cazón es el único salteño que tendrá el privilegio de vivir sus segundos Juegos Olímpicos. Como el preparador físico del seleccionado masculino de handball estuvo en Londres 2012 y ahora se prepara para Río 2016. En charla con El Tribuno, Cazón habló sobre las expectativas de Los Gladiadores para la gran cita de la temporada, y destacó que la experiencia ganada hace cuatro años le servirá para lograr un objetivo mayor.

¿Cómo fue la preparación del seleccionado para los juegos de Río?
Comenzamos en el Panamericano que se jugó en Buenos Aires y después nos fuimos a Rosario. Íbamos a ir a Salta pero surgieron algunos inconvenientes y no pudimos ir a mi provincia. Estuvimos en el Cenard entrenando todos los días en doble turno y terminamos con los partidos amistosos frente a Egipto. El equipo hizo un gran trabajo físico; fueron entrenamientos muy duros desde principio de año.

¿Podemos decir que el equipo llega más cerca de los 10 puntos a Río?
Eso es relativo. El equipo está muy bien preparado, pero tenemos una baja muy importante que es la de Diego Simonet, por su rotura de cruzados hace tres meses y medio. Va a viajar a Río, trabajará dentro de la Villa Olímpica para recuperarse y seguiremos su evolución. Vamos con muy buenas expectativas por la preparación que realizó el equipo. En los Juegos Olímpicos de Londres 2012 fuimos a participar y ahora vamos a competir.

¿Ya se hizo más fácil llegar a los JJOO o pensas que todavía queda mucho camino por recorrer?
Yo creo que hay mucho por recorrer, hay muchas cosas importantes que nos faltan. Estar nuevamente en unos Juegos Olímpicos es increíble; cuando terminamos de jugar frente a Egipto, el viernes pasado, nos dimos cuenta que ya estabamos dentro de Río. Muchos de los que estamos en el plantel dimos parte de nuestra vida para poder lograr este objetivo. En los primeros juegos no nos dimos cuenta y fuimos a participar; ahora vamos a competir y tenemos un objetivo claro, que es pasar de ronda

Pero para pasar de ronda deben superar un grupo que es bastante difícil...
Dinamarca es superdifícil, es un gran equipo; está Francia que es el campeón olímpico. También Qatar que es el subcampeón del mundo; tenemos a Túnez, que logró la clasificación en los últimos Juegos Olímpicos, donde nosotros perdimos con ellos. Es una de las zonas más complicadas, pero nada que no podamos resolver.

Estando a días del inicio de Río 2016, ¿Sentís las mismas sensaciones que en Londres 2012?
Cuando estuve en Londres siempre declaré que era como estar en Disney. Estar en los JJOO es increíble, es algo mágico, es el sueño de todo atleta estar en la Villa Olímpica y compartir momentos, almuerzos, desayunos, alegrías y tristezas. Ver a los equipos cuando ganan, cuando pierden, cuando vas a un partido, en la concentración, todo es mágico. Recién ahora me está cayendo la ficha que el lunes tengo que estar en mi segundo Juego Olímpico.

Con la experiencia de hace cuatro años, ¿sentís que es otra la presión que tienen en Río?
La sensación cuando estaba en Londres era como bajar de una montaña rusa. Ahora llegamos muy bien preparados, con mucha responsabilidad y compromiso. Va a ser todo muy duro porque vamos a tener que estar más concentrados, fijando objetivos a diario. Tenemos que darle seguridad a los jugadores y todas esas cosas son importantes.

En estos próximos juegos se sumará el seleccionado femenino. ¿Qué progreso viste en las chicas?
Yo fui preparador físico de las chicas años atrás, cuando le ganamos por primera vez en la historia a Brasil. El equipo tiene una evolución muy grande y eso hizo que clasifiquen a Río. Solo dos países tendrán en Brasil a sus seleccionados, masculino y femenino, y Argentina es uno de ellos. Ultimamente han desarrollado un juego muy importante y tienen tantas expectativas como nosotros de tener un gran Juego Olímpico.

¿Qué ha significado para vos y el handball argentino contar con Dady Gallardo (entrenador de la Selección)?
Para el handball argentino es la persona más importante de la historia; ahora no se la tiene mucho en cuenta porque es el presente. Dady revolucionó el handball, es el que cambió la forma de trabajar. Y con respecto a mí lo considero un hermano. Nos conocimos en River Plate, donde yo era muy amigo de su papá. Empezamos a trabajar juntos, él como entrenador y yo como jugador de la primera. Pasamos a formar cuerpo técnico y no nos separamos nunca. Compartimos muchas cosas juntos.

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