El seleccionado chileno, rival de Argentina en la final de la Copa América, es una "máquina de atacar y atacar", tal como la definió Gerardo Martino días atrás, pero esta propuesta también lo convierte en un equipo que deja muchos espacios en defensa que podrán ser aprovechados por la potencia ofensiva nacional.
"La selección que más me llama la atención e impresiona es Chile, es una máquina de atacar y atacar. Me encanta. Si yo fuera chileno, estaría recontra orgulloso de esta selección, más allá de que gane o no", fue el elogio del 'Tata' hacia el equipo que conduce su compatriota Jorge Sampaoli.
Martino es un admirador de la propuesta del equipo trasandino y así lo expresó en la previa del choque ante Jamaica, por la fase de grupos, cuando la final todavía era un objetivo a cumplir y un sueño para ambos.
Ahora se confirmó y la Albiceleste y la Roja se medirán el próximo sábado en el estadio Nacional por el título de la Copa América en un choque de estilos diferentes pero que tienen como meta el arco contrario.
El seleccionado anfitrión logró ser más efectivo que Argentina ya que con trece tantos luego de cinco partidos se convirtió en el equipo más goleador del certamen.
El máximo anotador del conjunto trasandino es el delantero Eduardo Vargas con cuatro gritos.
Chile también llegó a esta instancia sin perder partidos y con apenas cuatro goles en contra.
En el cierre de la primera fase, el equipo de Sampaoli se lució con una goleada contundente sobre Bolivia (5-0). Luego llegó el choque con Uruguay, defensor del título, en cuartos de final donde Chile se jugó a quemar los libros de historia. Los dirigidos por Sampaoli superaron futbolísticamente a la 'Celeste' pero quedará en el recuerdo la expulsión de Edinson Cavani tras una provocación del defensor Gonzalo Jara que terminó incidiendo en el trámite ya que a poco del final cayó el gol del lateral derecho Mauricio Isla que definió el polémico partido.

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Lo más reciente fue el compromiso ante Perú donde al principio el local se encontró con un rival duro que le cerró los espacios pero que también lo atacó y le generó peligro algo que los otros rivales no habían logrado con frecuencia. Sin embargo, el equipo de Ricardo Gareca se quedó con un hombre menos a los veinte minutos del primer tiempo y eso terminó favoreciendo a la 'Roja' más allá del susto por el empate transitorio.
En cuanto al esquema táctico, el oriundo de Casilda varió en todos los partidos. La idea inicial fue una defensa con tres hombres pero después de Ecuador siempre fue de cuatro con distintos nombres. Los fijos son el arquero y capitán, Claudio Bravo, Isla por derecha y Gary Medel como primer zaguero central. El segundo era Gonzalo Jara pero después de la suspensión fue reemplazado por José Rojas, mientras que el lateral izquierdo fue el que más dudas generó ya que ni Eugenio Mena ni Miiko Albornoz se adueñaron del puesto.
En el medio, el panorama es más claro ya que Charles Aránguiz y Marcelo Díaz, para la contención, y Arturo Vidal y Jorge Valdivia, para la creación, jugaron todos los partidos desde el inicio.
En el ataque, el primer intento de Sampaoli fue ubicar a Alexis Sánchez y Vidal por los costados y a Valdivia como "falso nueve" más el acompañamiento de Jean Beausejour por izquierda pero la prueba duró hasta el entretiempo del primer partido ya que ingresó Vargas y no salió más.
Más allá de las cualidades futbolísticas, el plantel chileno demostró durante el certamen una gran fortaleza anímica: soportó la presión y la pudo transformar en algo positivo; se sobrepuso al escándalo que generó Vidal con el choque en estado de ebriedad; y también a la polémica por el dedo que Jara le introdujo en la cola a Cavani.
Chile llega a la final en estado de gracia. Con la sensación interna de que es la oportunidad de lograr el primer título de la historia empujado por el estímulo de un pueblo sufrido que quiere festejar.

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