Sensaciones parecidas en el vestuario de Boca. Por un lado, Carlos Tevez confesó que no quedó conforme con el juego del equipo en la victoria sobre Crucero del Norte. "No me gustó cómo jugamos pero lo importante fue sacar los tres puntos. El equipo tiene que crecer en estos partidos y demostrar carácter. Teníamos que jugar un gran partido y no lo hicimos", admitió Tevez, quien en el primer tiempo tiró desviado un penal.
"Nosotros lo tenemos que ganar. No tenemos que esperar que nadie nos regale el campeonato", advirtió el Apache que volvió del exterior para salir campeón con el club de sus amores. "Por esto volví. Me da un placer enorme jugar en la Bombonera y me voy feliz más allá de que no jugamos bien", sostuvo. Sobre la posible coronación, el centrodelantero avisó: "Nos faltan tres partidos que serán finales".
Por su parte, el técnico Rodolfo Arruabarrena analizó la victoria diciendo: "En los primeros 25 minutos del primer tiempo me gustó el equipo generando muchas situaciones, pero de ahí en adelante no me gustó".
A su vez, el Vasco confesó que en el segundo tiempo tuvo miedo de que Crucero del Norte logre el empate. Textualmente expresó: "Tenía cagazo de que nos empaten".
"Tuvimos la pelota, los espacios y es cierto que Crucero no nos inquietó pero estuvimos imprecisos. No me gustó el partido. Fallamos pases fáciles, perdimos confianza y el resultado tenía una diferencia mínima que cualquier error nos podía hacer perder dos puntos importantes", agregó el Vasco, que no se confía con la distancia de 6 puntos con San Lorenzo que obtuvieron en la lucha por el título.
"La diferencia es importante pero no es decisiva. Esto es fútbol y puede pasar cualquier cosa. Parece una frase hecha, pero es así. Llevamos una presión de muchos años y puede ocurrir" finalizó.

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