"Que no haya desierto este año no marca tanta diferencia con los anteriores en cuanto a lo que significa el reto de correr un Dakar", dijo el qatarí a pocas horas de haber aterrizado en Buenos Aires para la prueba, que comenzará el 2 de enero.
En ese sentido, el piloto de MINI (marca con la que ganó su segundo Dakar el año pasado) afirmó que "la diferencia pasa por cómo se prepara cada piloto para afrontar la competencia".
De hecho, el qatarí se abocó este año a preparase para afrontar la altura de Bolivia, que tan a maltraer lo tuvo en enero pasado cuando llegó por primera vez a ese país, al que un año antes habían llegado sólo las motos por primera vez.
"Me preparé muy bien para la altura. En un centro especial en Qatar, donde durante dos semanas estuve en una cámara que simula una altitud de 4.500 metros. Igual uno nunca sabe los resultados hasta que está en el lugar", explicó Al Attiyah con una sonrisa pícara.
El Dakar 2016 llegará a Bolivia antes del día de descanso y tras extenuantes etapas tanto en cantidad de kilómetros como en temperatura, por lo que la altitud va a sentirse más que el año pasado.
"Cada Dakar es diferente y el gran problema que vamos a tener es el gran calor. Eso se va a sentir, aunque yo tengo la ventaja de estar acostumbrado porque en mi tierra es normal tener entre 45 y 50 grados", recordó.
Este qatarí de 43 años, integrante de la familia real de su país y que prefirió dejar de lado los negocios familiares para dedicarse al automovilismo, se prepara todo el año para llegar al Dakar en condiciones de ganar.
El "Príncipe" llega con auto "muy confiable" con el que este año ganó en Qatar, Marruecos y obtuvo un segundo lugar en Egipto.
Sus adversarios directos volverán a ser sus compañeros de MINI y este año el catalán Nani Roma y el mendocino Orly Terranova vuelven a ser candidatos a disputarle la victoria.
"Vengo a ganar el Dakar como cada año pero no minimizo a los demás pilotos, que este año son muy buenos. Los respeto a todos", dijo entre risas evitando encender una polémica temprana con Terranova, con quien ya protagonizó duelos verbales, que siempre terminan en sonrisas y apretones de mano.
El gran cambio con el que el qatarí llega al Dakar 2016 es su navegante, el francés Mathieu Baumel, quien se convierte en su sexto copiloto desde que comenzó a correr este rally en 2004.
Más allá de las victorias en 2011 con Volkswagen y en 2015 con MINI, Nasser deja en claro que los títulos son parte del pasado y que los 9.000 kilómetros que deberá afrontar entre el 3 y 16 de enero son una página en blanco a escribir.
"Para ganar, mi estrategia será ver quién va en los primeros lugares, quien va más lento, quién va más rápido y ahí elijo en qué etapa atacar", avisó.

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