Catorce competidores arrancaron la carrera final por el primer puesto de ascenso a la B Nacional desde la "pole", en igualdad de condiciones, sin ventajas preestablecidas, handicaps ni privilegios. Y las dos primeras estaciones del circuito dejó una clara tendencia: la marcada paridad en un tetradecagonal en el cual ningún equipo llegó a ganar dos partidos consecutivos donde, aparentemente, no hay "cucos" que saquen abismales ventajas sobre el resto como para ser campeón y en el cual los que antes de jugar se erigían como principales candidatos, arrancaron plagados de dudas y absorbidos por la presión de un rótulo que a algunos parece condicionarlos.
Con este bosquejo que confeccionó el reducido en las dos primeras fechas, los representantes de la provincia, pese a sus arranques tambaleantes y a las dolorosas derrotas que vienen de sufrir en condición de visitante, conservan crédito y margen de error para el largo camino que les queda, los números les seguirán otorgando un guiño, al menos dos o tres fechas más, y desde las matemáticas hoy saben que el ascenso es posible y que depende de sus propias fuerzas, pero también de la irregularidad ajena para poder lograrlo.
A la luz de las malas experiencias de albos y santos en Cipolletti y en Formosa, es muy factible que Gimnasia y Juventud vuelvan a resignar puntos saliendo del Portezuelo, pero también es posible que otras "moles" como Talleres de Córdoba y San Martín de Tucumán, que son empujados por masas de hinchas que les exigen logros inmediatos, sigan hipotecando sus chances jugando en el Mario Kempes o en la Ciudadela, con el peso de la presión como el rival más complicado a vencer. Es sabido que a cordobeses y tucumanos les será difícil consolidarse en fortaleza propia.
Juventud arrasó con todo en la primera ronda, pero los alarmantes inconvenientes defensivos evidenciados ante Sol de América fueron una advertencia. Gimnasia, que se coló en el tetradecagonal con lo justo y con menores expectativas, mejoró ante Chaco For Ever, pero sigue mostrando en líneas generales un fútbol llano.
Sin embargo, amén de las limitaciones y falencias, la paridad inicial del reducido aún le brinda esperanzas a antonianos y millonarios.

¿Qué te pareció esta noticia?

Aparecen

Sección Editorial



Comentá esta noticia