"Cuando estás en la ruta, en tu mente solo pasa llegar al campamento y descansar". La frase-confesión de Javier Pizzolito a El Tribuno, durante la presentación del equipo que integra con el salteño Kevin Benavides, resulta interesante a la hora de saber qué se les cruza por la cabeza a los pilotos en plena competencia.
Ayer fue el primer día de campamento, en Villa Carlos Paz, tras dos jornadas de verificación técnica y administrativa en Tecnópolis y la largada simbólica del sábado. Alentandooo.com se metió en la intimidad del Dakar en su segundo día.
Situado al lado del lago San Roque, en la villa veraniega cordobesa, se ubicó el vivac con participantes que fueron llegando después del mediodía, tranquilos, tras la cancelación de la primera parte por el temporal.
Adentro, a un costado de los motorhomes, diferentes carpas de gran magnitud montadas para la ocasión fueron seleccionadas para la prensa, conferencias y también, por supuesto, sirvieron de buffet.
Los pilotos, como cualquier hijo de vecino, tuvieron que hacer una fila en el ingreso al salón comedor antes de recibir su porción de almuerzo que consistió en pastas (fideos mostacholes), queso dambo, tarta de pollo, ensalada de choclos y frutas de estación, además de una botella de agua.
Después, quienes poseen sus motorhomes se fueron a descansar para arrancar hoy bien temprano (a las 5 largan las motos) y otros debieron conformarse con recuperarse en carpas armadas al costado de sus vehículos. Los técnicos, en cambio, trabajaron hasta que oscureció, dejando los vehículos como si fueron nuevos.

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