El certificado médico es solicitado en la mayoría de los clubes, aunque algunos lo piden más rigurosamente que otros. En cambio, en el rugby, por reglamentación de la Unión Argentina de Rugby (UAR), el jugador debe cumplir con un apto físico para poder jugar.
En cambio, en los clubes de fútbol y de otras disciplinas las exigencias no son tantas.
Haciendo un rápido recorrido por algunos clubes, se denota que la situación es prácticamente similar. En Juventud Antoniana cada entrenador les solicita los certificados a sus dirigidos; en Gimnasia y Tiro sucede lo mismo y al momento de asociarse solo es obligatorio el certificado médico para practicar natación. En Central Norte, el club, a través de un convenio con la Fundación por Nuestros Niños, les realizan un chequeo médico general a todos los jugadores y, de ser necesario algún otro estudio por alguna anomalía, se recurre a otro especialista o se realiza algún estudio más complejo.
En los clubes más humildes, como San Antonio y Peñarol, sus dirigentes explicaron que solo se les exige el certificado médico, y cada uno lo realiza por su cuenta. En el caso de las asociaciones amateurs, solo algunas exigen ergonometrías (la Asociación de Profesionales, por ejemplo es una de las que sí lo solicitan).
Yendo hacia otras disciplinas, en el Sporting Club no se exige certificado médico a los socios; se exige solo cuando se trata de colonia de vacaciones. En Popeye, a las chicas de jockey, se pide certificado médico y electrocardiogramas.
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Ahora bien, volviendo al rugby, Arturo Mimessi, entrenador de Universitario, aseguró: "La UAR solicita a todos los jugadores un apto médico, que equivale a una serie de estudios tales como ergometría, electrocardiogramas, análisis de sangre, radiografía de torax y columna para los que se incian en la etapa competitiva". De esta manera, en el rugby se toma la iniciativa de prevenir cualquier tipo de accidente. Es lógico que este deporte requiere mayor contacto y es de mayor riesgo que otros, pero la solicitud de estos exámenes debiera ser una medida a imitar por las demás asociaciones con el fin de prevención.
"En el caso que no se cumpla con el apto médico hay sanciones para el jugador y también para el club. Lo principal es estar bien físicamente; muchas veces se exige más en lo físico y ocurren accidentes que se pueden evitar. Por eso la UAR tomó esta medida; se implementó hace diez años aproximadamente y es muy riguroso".
En el rugby, los exámenes están acompañados de un consentimiento de los jugadores (o padres en el caso de que fueran menores de 18 años) en el que expresan que son concientes de los riesgos que implican la práctica de esta disciplina.
Es de esperar que poco a poco las demás asociaciones y ligas de los distintos deportes también exijan estos aptos médicos.

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