"Que veinte años no es nada, que febril la mirada, errante en las sombras, te busca y te nombra. Vivir, con el alma aferrada a un dulce recuerdo", reza el tango de Carlos Gardel.
Pero ese dulce recuerdo vive en el corazón y en la memoria de América Tolaba, empleada de Gimnasia y Tiro, quien hace un par de décadas fue la "niñera" nada menos que de Gonzalo "Pipita" Higuaín, cuando Jorge, su papá, fue técnico del albo a mediados de los 90.

¿Qué significa hoy haber sido la niñera del crack?
Cuando lo vi jugando en la Selección sentí un orgullo muy grande (dice entre lágrimas que se deslizaban por sus mejillas). Junto a su hermano los quería como a cualquier integrante del club, pero el Pipita era un chico especial, respetuoso, amable y juguetón. Lo quería como a un hijo.

¿Tiene algún recuerdo que sea imborrable?
Sí, se sabía parar en la escalera del departamento donde vivían, en Tres Cerritos, y lanzaba suavemente la frase: "América, Aaammméeeeriiiicaaaa, acá hay otra media sucia", me decía para que le preste atención. Y me apuraba por el té. Si no, como de costumbre, jugaban conmigo y me tiraban las medias . De eso no me olvido. Sabía que a mí me gustaba jugar con los chicos y buscaba cualquier momento para que lo haga. Se armaba por momentos hasta una guerra de medias entre nosotros.

¿Una comida preferida?
No tenían una comida predilecta ni eran delicados. Comían de todo. Claro que entre las comidas que más le gustaba estaba la milanesa, como todos los chicos.

Si tuviera que darle un mensaje, ¿cuál sería?
Que esté tranquilo, que todos los malos momentos pasan y que como todo profesional se va a reencontrar con uno bueno, que lo vuelva a hacer sonreir y festejar.

¿Un deseo?
Poder verlo otra vez.

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