Juan Martín Amieva reconoció que le afectaron las críticas tras el penal errado con Unión Aconquija en el torneo pasado y ahora busca revancha en Gimnasia y Tiro. El goleador del último torneo no jugará el clásico del domingo con Juventud por suspensión y es consciente que deberá pelearla desde abajo para recuperar el puesto. En extenso diálogo con Alentandooo, este puntano de nacimiento y neuquino por adopción habló de todo y reconoció que alguna vez estuvo a punto de dejar el fútbol por una depresión.

¿Cómo llega al debut este nuevo Gimnasia?
Nuestro objetivo principal es clasificar y sacarnos la espina. Lo veo bien. Los jugadores que llegaron en todos los puestos son de jerarquía, titulares en cualquier equipo. Mantener la base fue fundamental. Tenemos material y estamos ilusionados. No cumplimos el objetivo aunque teníamos con qué, individual y colectivamente. No fue un fracaso, pero nos quedó una espina. Queda una deuda y tenemos que saldarla.

¿Costará la motivación con este formato atípico de torneo?
Será tedioso, aburrido, pero para todos. Nosotros tenemos un mano a mano con Juventud, somos entre comillas los dos equipos más fuertes de la zona. El torneo será monótono, pero debemos imponernos.

¿Cuánto determinan los amistosos en relación a lo que se verá por los puntos?
A nosotros los que jugamos nos sirvieron para conocernos. No llegamos mejor nosotros porque anduvimos mejor en los amistosos que Juventud. La entrega es el sello distintivo de este grupo. Y tenemos recambio. Los del Bocha (Rodríguez), lo de Darío (Sand) el semestre pasado fue muy bueno. Ahora están en el mismo nivel o mejor. De ellos se puede esperar lo mismo o más. Hay un referente en cada línea.

¿Tu desafío será recuperar el puesto?
Confianza siempre tengo en mis condiciones, voy a luchar para ganármelo otra vez. Pero sé que tengo que matarme en cada entrenamiento porque al puesto no me lo van a regalar. Tengo que corregir mis errores de la temporada pasada. Me gustaría volver a ser goleador.

Ustedes los foráneos, ¿sienten como una presión la urgencia del salteño por un ascenso?
El argentino es exitista, resultadista. Pasa en todos lados. Salta ya está preparada para tener un equipo en B Nacional y esperemos nosotros lograrlo. Lo tomamos como que todos los domingos tenemos un examen y entrenamos para eso.

¿Cuáles son para vos los candidatos en este torneo?
Gimnasia y Juventud; Cipolletti, Chaco For Ever. También Defensores de Belgrano de Villa Ramallo y Alvarado de Mar del Plata. Para ser el mejor hay que ganarles a todos. Y para ascender tenés que ser el mejor.

La dirigencia y el DT apostaron a tu continuidad aún cuando se te discutía. ¿Qué te genera a vos en particular?
Me hicieron sentir importante, pero eso no hizo que me relaje. Sé que esta vez me toca remarla y pelearla de atrás. Si no me toca jugar de titular en la segunda fecha apoyaré desde afuera, en eso consiste.

¿Dudaste de seguir?
Los dirigentes me hicieron ver que tenía un contrato firmado y que tenía que respetarlo.
La gente es resultadista, exitista. Lamentablemente, me tocó errar un penal en la definición por la clasificación en Catamarca, penal que generé yo cuando estábamos jugando con un hombre menos. Eso quizás no se vio. La pasé mal las dos semanas posteriores, pero tuve que ponerle el pecho a las balas y seguir porque no queda otra. Por ahí, la gente se queda con lo último y no con lo bueno que hice en el semestre.

¿Te afectó mucho?
Sí, esas dos semanas estuve anímicamente mal, bajoneado, sin ganas de entrenar, tenía ganas de agarrar mis cosas e irme a mi casa. Recibí algunas amenazas esos días. Pero a todo eso lo tuve que dejar atrás para volver. A esta oportunidad la tomo como una revancha, un desafío. Quiero cambiar la imagen con la que me fui y volver a la imagen con la que empecé. Ojalá pueda hacer muchos más goles de los que hice.

¿Cómo fue tu experiencia en el fútbol de Bélgica?
A los 20 años me llevó el Sporting Lokeren. No me adapté a la vida allá, no había ningún latinoamericano y sufrí con el idioma. Al técnico le entendía a través de videos o de afiches. La experiencia fue increíble, pero el fútbol es muy distinto, muy estructurado, muy físico. Se juega en canchas sintéticas y hacía 10 grados bajo cero. No estaba preparado para ese cambio a los 20 años. Cuando volví estuve seis meses sin jugar. Más tarde, a los 22, estuve a punto de retirarme porque estaba muy deprimido. Pensé que no iba a jugar más. Ni siquiera veía fútbol. Fabián Sambueza, que es mi amigo, me alentó para que no deje el fútbol. Y me llevó a Huracán de Comodoro Rivadavia, donde volví a empezar.

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