El club Gimnasia y Tiro amaneció con intimidantes y amenazantes en las paredes de calle Vicente López. ¿El destinatario? El responsable del departamento futbolístico de la institución, Juan Carlos Ibire.
"La localía no se vende. Ibire cag..., chau" es la leyenda pintada con aerosol en la fachada de la sede social de la entidad millonaria.
Las repudiables amenazas se relacionan con la determinación de la dirigencia de Gimnasia de disputar la revancha de la Copa Argentina con Central Norte (fue local Gimnasia) en el estadio Martearena, a cambio de que las dos hinchadas puedan estar presentes y el club albo obtenga una mejor recaudación, teniendo en cuenta que la Policía no autorizaba el ingreso de hinchas visitantes para aquel partido en caso de jugarse en el Gigante del Norte.
Aquellos rencores cobraron fuerza otra vez en las últimas horas, cuando trascendió que el tercer clásico por el torneo Federal A entre Gimnasia y Juventud, que se disputará el próximo 13 de abril por la decimoprimera fecha, en el que volverá a ser local el albo, se trasladaría al Martearena para que puedan asistir ambas parcialidades.

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