Sin el brillo de otro tiempo pero una practicidad e intensidad digna de admirar, la selección argentina, sin su capitán Lionel Messi, demostró ser muy superior a Chile al derrotarlo por 2 a 1 en su debut en el Grupo D de la Copa América Centenario.
  • Gol de Angel Di María, Argentina 1 - Chile 0
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  • Gol de Ever Banega, Argentina 2 - Chile 0
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  • Gol de Fuenzalida, Argentina 2 - Chile 1
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Después de un primer tiempo donde había generado las opciones más claras pero no pudo concretar, dos goles de contragolpe en apenas 13 minutos del complemento le bastaron al equipo dirigido por Gerardo Martino para abrochar su primer triunfo.
Ángel Di María y Ever Banega fueron los protagonistas de ambos tantos, invirtiendo roles de asistidor y definidor, en dos transiciones perfectas de la selección argentina. En la última jugada del encuentro, el ingresado José Pedro Fuenzalida anotó el descuento de cabeza, tras una mala salida del arquero Sergio Romero. Pese a la ausencia de Messi, Martino encontró en Nicolás Gaitán una de las figuras del equipo, en el podio final junto a Banega, Di María y el arquero Romero, más allá del error final, porque con el partido 0-0 tuvo una milagrosa atajada en el primer tiempo.
Argentina, que quedó como líder de grupo, se mudará ahora a Chicago donde el próximo viernes enfrentará a Panamá, que también ganó en su estreno -2 a 1 frente a Bolivia.

Del orden táctico a la entrega y la eficacia

Fueron 25 minutos muy buenos de la Selección argentina, que alternó presión alta con un buen trabajo de abroquelamiento en la mitad de cancha, siendo intenso sobre el portador de la pelota, lo que dificultaba la salida de Chile. Eso provocaba los recuperos del conjunto albiceleste, que estaba muy fino y rápido para los contragolpes, con ataques directos que generaron las opciones más claras para abrir el marcador. Menos de dos minutos habían pasado cuando Banega le robó el balón a Vidal, jugó rápido con Di María quien mandó un centro al punto penal para la entrada de Nico Gaitán -el reemplazante de Messi-, que saltó más que todos y metió un cabezazo venenoso que dio en el travesaño. No era un partido para entretener mucho la pelota en el mediocampo, porque Chile estaba tarde en la presión y ante los fallos, Argentina quedaba con campo para correr y acelerar. Así también llegó la segunda más clara para la selección albiceleste, cuando Di María robó casi en el córner defensivo y salió a pura velocidad -pared con Banega mediante- hasta la otra punta del campo, donde todo derivó en un centro raso que Higuain llegó a desviar de taco, pero la defensa chilena bloqueó justo a tiempo. De ese córner hubo otra situación para Argentina, con un cabezazo de Marcos Rojo que salió muy cerca del palo izquierdo, ante la estirada insuficiente del arquero Bravo. Pero a partir del segundo cuarto del partido, Argentina fue aflojando en intensidad, el cansancio empezó a hacer mella y Chile a tener un poco más de claridad para manejar la pelota. La primera situación de peligro para los trasandinos llegó a los 29 minutos, a partir de una mala salida de Funes Mori, que benefició la presión y motivó la intervención salvadora de Romero, con un manotazo espectacular de mano derecha ante el intento de Alexis Sánchez, que quiso colocarla.

De entrada y de contra

Como si se tratara de un calco de lo que fue el inicio del partido empezó el segundo tiempo. Argentina planteó el partido con una marca fuerte, intensa para el robo y la salida rápida de contra. Y la claridad que no tuvo para definir las transiciones en la etapa inicial apareció toda en los primeros 13 minutos del complemento. A los siete, Banega presionó a Aránguiz, robó y encontró a todo Chile en salida, cambió el ritmo y aceleró con el pase a la carrera para Di María, que controló y le dio fuerte al primer palo de Bravo para festejar un emotivo gol, dedicado a su abuela que falleció el domingo por la noche. El tanto trajo tranquilidad a la Argentina, que se aferró más que nunca al plan de juego y a intentar aprovechar la desesperación de los dirigidos por Juan Antonio Pizzi, que nunca iban a reaccionar. Apenas siete minutos después el segundo gol fue un calco del anterior: robo de Gaitán desde el piso sobre Aránguiz, un pase de Mascherano que rompe líneas y el cambio de roles con la conducción más asistencia de Di María para Banega, que desde una posición similar le dio de zurda al primer palo. Chile no reaccionaba, no encontró nunca la forma de poder romper el andamiaje defensivo de la Argentina, que desdobló esfuerzos, fue muy aplicado tácticamente y, por sobre todo, tuvo la entrega que requiere este tipo de encuentros. Higuain tuvo el tercero en otra rápida transición conducida por el medio por Gaitán, que abrió a la derecha para el delantero del Nápoli que le dio de primera cruzado y motivó la reacción con la punta del pie de Bravo para evitar otro gol. Pizzi intentó acumular gente en ofensiva para buscar el descuento, pero eso solo provocó que Argentina tuviera más espacios en el contragolpe, ya que pudo inquietar poco y nada a la selección albiceleste. Un cabezazo de Rojo y un par de remates del ingresado Erik Lamela pudieron haber dado marco de goleada a este partido que, para los hinchas albicelestes en Estados Unidos, invita a la ilusión. Porque Argentina fue indestructible defensivamente y forjó, desde esa solidez, una superioridad notable en ocasiones de cara al arco rival. Ahora, ante Panamá y Bolivia, llegará el momento de ser protagonista, de tomar el eje y la posesión de la pelota para buscar el primer objetivo: la clasificación.


Argentina: Sergio Romero; Gabriel Mercado, Nicolás Otamendi, Ramiro Funes Mori, Marcos Rojo; Augusto Fernández, Javier Mascherano; Nicolás Gaitán, Angel Di María, Ever Banega; y Gonzalo Higuaín. DT: Gerardo Martino.

Chile: Claudio Bravo; Mauricio Isla, Gary Medel, Gonzalo Jara, Eugenio Mena; Charles Aránguiz, Marcelo Díaz, Arturo Vidal; Alexis Sánchez, Eduardo Vargas y Jean Beausejour. DT: Juan Antonio Pizzi.

Goles en el ST: 7m Di María (A), 13m Banega (A) y 48m Fuenzalida (C).

Cambios en el ST: 8m Fabián Orellana por Mena (C), 22m Mauricio Pinilla por Vargas (C), 27m Sergio Agüero por Higuain, 35m Erik Lamela por Di María (A), 36m José Fuenzalida por Aránguiz (C), 40m Matías Kranevitter por Gaitán (A)

Estadio: Levis Stadium (Santa Clara, California).

Árbitro: Daniel Fedorczuk (Uruguay).
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