El seleccionado argentino de básquetbol, envalentonado por los dos triunfos alcanzados en el arranque, intentará ratificar esta tarde lo hecho hasta acá en el Preolímpico de México cuando enfrente a la modesta Cuba, el equipo de más flojo nivel en el certamen.
Con el handicap que otorga ya estar en la próxima ronda habiendo superado a los dos rivales más difíciles del grupo B (Puerto Rico y Canadá), el equipo albiceleste asumirá hoy una nueva prueba con el propósito de asegurarse el número 1 desde su lado del cuadro.
Cierto es que a la luz de lo exhibido hasta el momento, Cuba representa el adversario menos complejo, el de menores recursos técnicos entre los diez que intervienen en el torneo.
Entonces, más allá de que los enfrentamientos (en esta clase de eventos internacionales) no se ganan de antemano ni con los pergaminos ni con los apellidos rutilantes, el cotejo de esta tarde asoma como un buen banco de pruebas para la Argentina.
Por lo pronto, el técnico Hernández podría evaluar la posibilidad de no darle tanto rodaje a los experimentados del grupo, Luis Scola y Andrés Nocioni, los sobrevivientes de una "Generación Dorada" que siguen exhibiendo sus cualidades en dosis generosas.
A esta altura hablar de lo que genera y produce el capitán Scola en el seleccionado argentino parece cansador. Modelo y ejemplo para los más jóvenes, tanto dentro como fuera de la cancha, el flamante valor de los Toronto Raptors sigue acumulando méritos para figurar en el podio histórico de los tres mejores jugadores de básquetbol en la Argentina.
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