Brasil y Argentina buscan frenar las crecientes peleas entre sus simpatizantes en Rio 2016, una "versión olímpica" de la feroz rivalidad que que viven en el fútbol, con una iniciativa para acercar a los seguidores de ambos países.
"Estamos aquí para lanzar una campaña durante los Juegos Olímpicos para que el brasileño abrace al argentino y el argentino al brasileño", dijo Luiz Lima, secretario Nacional de Deportes de Alto Rendimiento del país anfitrión. "Hagamos que esa rivalidad sea positiva para que los dos crezcan", añadió. Su par argentino, Carlos Mac Allister, uno de los impulsores de la idea para suavizar las tensiones, dijo por su lado: "Siempre fuimos rivales, nunca enemigos" y pidió que no haya "agresiones verbales, ni físicas. Esto es una Olimpíada, creada para ser un lugar de unión y de diversidad". Los abucheos comenzaron desde la propia ceremonia inaugural, cuando desfiló la delegación argentina, y fueron correspondidos por sus vecinos en cada estadio que pudieron, recordando a los brasileños su estrepitosa derrota 7-1 ante Alemania en el Mundial de fútbol que organizaron en 2014.
Lejos del espíritu de confraternidad que se supone debe reinar en unos Juegos Olímpicos, la disputa saltó de nivel cuando dos hinchas cruzaron golpes durante el partido de tenis que jugaron el argentino Juan Martín del Potro contra el portugués Joao Sousa. Un episodio insólito para el ambiente del llamado deporte blanco.
El permanente hostigamiento llevó a los jugadores de básquet de Argentina a criticar a sus propios seguidores por replicar canciones de los estadios de fútbol durante los partidos en los que ni siquiera el rival era Brasil. En otro intento por reencauzar la historia, los rugbiers de Argentina y Brasil se tomaron una fotografía juntos tras el choque que protagonizaron en Rio de Janeiro, un gesto inusual que fue ampliamente reproducido en las redes sociales.
El clásico partido entre las selecciones de fútbol de ambos países es uno de los cruces más vibrantes del deporte mundial. Brasil es el mayor ganador de copas del mundo, cinco, y tiene tres conquistas más que su vecino. Argentina, por su parte, reclama para sí la potestad de tener al mejor jugador de todos los tiempos en la figura de su astro Diego Maradona, ahora sucedido por su compatriota Lionel Messi, mientras que para los brasileños los tres títulos mundiales y los más de mil goles convertidos ponen a su crack Pelé por encima de todos.

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