Hablar de ídolos en Central Norte es muy difícil. Pero Tomás Armella es hoy en día el jugador más querido y quien más se aproxima al arquetipo de ídolo azabache, por la identificación con el hincha humilde, por el sacrificio. El Boby fue ovacionado en una tarde muy especial, en cada guapeada y cada vez que agarraba la lanza. Y casi en el final del partido, cuando Matías Ceballos recibió una falta en el área y el juez Rivero decretó el penal para el cuervo, con el 3-1 parcial y el partido prácticamente liquidado, el clamor unánime de la masa pidió que sea Armella el que lo ejecute, pese a que el mismo Ceballos, y posteriormente Miguel Puntano, se pararon frente al balón.
"Es el sueño perfecto. La historia más linda que escribí en el club, que ya está terminando. Hace once años que estoy acá y conozco cada rincón. Recordaba cuando jugaba el Anual en esta cancha. Fue un sueño cumplido, pude compartirlo con mi familia, con mi hijito", se emocionó Armella en diálogo con Alentandooo.
"No podía hacer oídos sordos al pedido de la gente. Ni me acuerdo cómo lo patee, imaginate. Hay grandes jugadores que están antes que yo, que son pateadores de penales, que practican todos los días. Yo solo estoy para defender, tirarme al piso, meter una patada. Estoy agradecido con mis compañeros por el gesto que tuvieron hacia mí. Es una muestra de cariño y humildad", expresó el zaguero, con sinceridad, para luego aclarar: "No soy ídolo. Ídolos son Cristian Zurita, don Felipe Carreras, aquellos que se pusieron el club en el hombro. Yo soy uno más del montón, que ama la camiseta, como los miles de hinchas de Central Norte que hacen el sacrificio para comprar una entrada. Hago lo que cualquier persona haría por un sueño. Me hubiese gustado tener una formación como futbolista. Yo no soy jugador de fútbol, me falta muchísimo para serlo. Solo juego a la pelota. Y aunque defienda los colores del club más grande de la provincia, soy una persona más que trato de hacer lo que me gusta. La gente ve eso, el sacrificio. A pesar de muchas cosas lindas que me pasaron acá, trato de mantener el perfil bajo del chico de Castañares, del villero, aquel que salió de Comercio", concluyó.

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