Cuánto alivio, cuánta felicidad y orgullo. El rostro de Rodolfo Arruabarrena, el técnico de Boca Juniors, lo decía todo. Por su primer título en Primera División, nada menos que con el club del club hincha.
El Vasco justificó su consagración lograda tras la victoria sobre Tigre 1-0 en La Bombonera, destacando que "fuimos los mejores de principio a fin" y que parte del éxito deportivo fue haber dejado "la vanidad y los egos de Casa Amarilla hacia afuera" y conformar "un equipo" dentro de la cancha, como se demostró en algunos "momentos difíciles".
Arruabarrena escribió una página inédita en la historia de Boca, al convertirse en el primer técnico campeón surgido de las divisiones inferiores del club, con el que también conoció la gloria como jugador.
"El equipo tiene mucho carácter y lo ha demostrado dando la cara. En los últimos cuatro años, el único equipo grande que no había sido campeón fue Boca y estos jugadores se animaron a jugar como lo hicieron sin importar la presión", reconoció con felicidad el DT xeneize.
Arruabarrena evitó referencias al futuro y se concentró en "pensar en el miércoles", día en el que su equipo disputará la final de la Copa Argentina ante Rosario Central en el estadio Mario Alberto Kempes, en Córdoba.
Consultado por la posibilidad de una revancha en la Copa Libertadores del año próximo, el entrenador asumió que el plantel sabe "lo que significa la Copa para el club", pero no quiso profundizar.
"El presente nos obliga a pensar en Central y nada más", contestó el Vasco, cuya continuidad no está asegurada después del contrato que terminará el 30 de diciembre.
Sus momentos más difíciles en el cargo los vivió con las dos eliminaciones coperas a cargo de River: primero en las semifinales de la Copa Sudamericana 2014 y luego en los octavos de la Libertadores 2015, la noche trístemente célebre del Panadero y el gas pimienta.
Cuando llegó a ser el técnico con mayor porcentaje en relación a los partidos jugados de la historia de Boca lo relativizo: "Acá lo que vale es salir campeón. Boca necesita un título y si no lo logro me voy a mi casa", dijo envuelto en la ansiedad de la gloria que soñó de pibe.
"Todo eso, la alegría de la gente, me acerca a tomar una decisión. Le agradezco al presidente (Daniel Angelici) por la confianza", aseguró.
Otro de los momentos con los que lidió el Vasco fue cuando llegó Tévez y afrontó rumores acerca de que el Apache quería cambiar las metodologías de trabajo. "Carlos es un jugador distinto y muy importante. Todo lo que él opine es para ayudar no para confrontar", aclaró.

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