Tras la partida de un entrenador cuando las cosas no funcionan dentro de la cancha y, sobre todo, cuando el estratega saliente no cuenta con total aceptación en un grupo por su metodología de trabajo u otras cuestiones, más el consecuente arribo de otra cabeza de grupo, generalmente, suelen funcionar en grupos de trabajo como un perfecto descompresor para aflojar tensiones. Además, el cambio de timón suele reflotar la motivación y abrir nuevas expectativas en un plantel donde los que contaba con menos chances y minutos de juego se pueden ilusionar, hacerse ver a los ojos del nuevo técnico y mostrarse.
Este no parece ser el caso en Juventud Antoniana, donde las tensiones continúan a pesar de la desprolija y acelerada ida de Ricardo Aniceto Roldán, de la victoria aliviadora y necesaria en condición de visitante frente a Altos Hornos Zapla en Palpalá y la posterior asunción de Juan José López, que ayer fue presentado oficialmente como nuevo director técnico del santo y comandó su primera práctica en el Fray Honorato Pistoia, tras la victoria ante el merengue y el breve interinato de Juan de la Cruz Kairuz y Miguel Velarde.
Por el contrario, algunos de los que podrían mostrarse para tener mayores oportunidades en el equipo ya no tendrán chance alguna ni puertas abiertas y las tensiones afloran con nuevos y controvertidos despidos que darán que hablar mucho en los próximos días.
Lo cierto es que llegó Jota Jota López al club de Lerma y San Luis y se reactivó la “escoba a full”. Tras el entrenamiento de la presentación se supo que la dirigencia decidió comenzar a depurar el plantel de López y tomó la determinación de dar de baja a cinco jugadores, dos de ellos, “mimados” de Aniceto Roldán, quienes llegaron a la Lerma por su personal pedido: se trata de los mediocampistas Álvaro Navarro y Mauricio Vilca, quienes arrancaron jugando en la brevísima era Roldán, provenientes de Mitre. Junto a ellos fueron dados de baja en Juventud el juvenil Marcos Otero, el arquero Leonardo Romero (fue la tercera consideración en materia de guardavallas detrás de Pablo Lencina y Juan Mulieri) y Facundo Macarof, el salteño que arribó como refuerzo proveniente de Racing Club.
Por decisión dirigencial y consentimiento del DT, los cinco futbolistas mencionados, que hoy son considerados prescindibles aún desde antes de ser evaluados por el actual orientador, quedan libres cuando ya arrancaron todos los torneos afistas y sus posibilidades laborales se tornan sumamente acotadas (seguramente comenzará un litigio en los próximos días por los contratos).
Lo cierto es que en los dos primeros meses del año pasó de todo en el laberíntico “mundo Juventud”, en el cual todos los días surge una sorpresa. En solo un verano se armó y desarmó un proyecto futbolístico, con Roldán a la cabeza, del cual solo quedaron mínimos vestigios.
En apenas cuatro fechas de torneo se prescindió del entrenador y de cinco futbolistas, quienes llegaron a la entidad con la venia de los mismos directivos. Es que desde arriba borran de un plumazo lo que ellos mismos escriben, como si Juventud fuese una pasantía o un simple campo experimental de pruebas.





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