El mexicano Adrián González, primera base de los Dodgers, iba a atrapar la pelota con su mano derecha cuando Keith Hartley le ganó de mano y la bola quedó en su mano con el pequeño Isaac en su brazo izquierdo. Por la acción, el estadio la ovacionó.
Sin embargo, la atrapada de Hartley no sirvió para nada: los jueces decidieron que fue una interferencia al desarrollo normal del juego y determinaron volver a atrás y repetir la acción, ya que Adrián González tenía muchas chances de agarrarla.

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