Pablo De Blasis, que será observado este fin de semana por el entrenador del seleccionado argentino, Edgardo Bauza, en el partido del Mainz por la Bundesliga, tiene una particular historia de vida y en el fútbol, ya que esta posibilidad le puede llegar a los 28 años y tras haber quedado libre en Gimnasia a mediados del 2012.
Es platense, hizo todas las juveniles en el Lobo y, si bien debutó en la primera de su club el 30 de agosto del 2008, no tuvo continuidad y se fue a préstamo a Ferro, donde en la temporada 2010-2011 jugó 33 partidos y no anotó ningún gol. Su rendimiento fue positivo y le llegó la chance en Gimnasia y Esgrima La Plata, que en el campeonato de la B Nacional 2011-2012 jugó 27 partidos y convirtió 4 goles.
Al final de esa temporada no llegó a un acuerdo para renovar su contrato y se quedó con el pase en su poder. Hizo la pretemporada con el Brescia de Italia, pero por problemas legales no pudo sellar su contrato y se fue a Grecia para jugar en el Asteras Tripolis. En el fútbol griego jugó dos años, dónde convirtió 14 goles en 71 partidos.
Luego de jugar un gran partido en el conjunto griego, con gol incluído, ante el Mainz por un lugar en la Liga de Campeones de la UEFA, los alemanes deciden contratarlo. Desde su debut en la Bundesliga jugó 48 partidos y anotó 9 goles, y hoy es una de las figuras de su equipo. Su puesto natural es de mediocampista ofensivo, pero en Alemania también se desenvolvió como punta a pesar de su estatura de 1,66.
De Blasis tiene una curiosa historia familiar. Su papá es hincha fanático de Gimnasia y su mamá del pincha. Fue el primer hijo del matrimonio y el padre lo convirtió en tripero. Luego nació su hermana y ahí ganó la madre, que la hizo albirroja. Luego nació Julián, su hermano más chico, y la familia tenía que desempatar.
A pesar de las pujas familiares, "Tachuela", el menor de los De Blasis, se convirtió en hincha de Estudiantes. Cuando nació en el año 95 se disputaba un clásico platense y sus padres apostaron que el ganador de ese partido sería el equipo del que fuera hincha. Ganó el pincha y la familia quedó dividida por los colores de la ciudad de La Plata.
Hoy a sus 28 años y luego de no poder triunfar en su club, De Blasis tiene el honor de ser observado por el seleccionador argentino. Al ser consultado telefónicamente por Télam optó por el silencio y prefirió esperar a que todo se confirme.

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