¿Su predisposición para seguir dirigiendo a Gimnasia habla de sus ganas, su compromiso y su necesidad de revancha?
Fue un combo: el proyecto, las ganas, el afecto de la gente, la comodidad para trabajar en Salta, sentirme bien en un lugar en el que nos costó mucho llegar donde llegamos.

¿Qué balance hace de la temporada que pasé? ¿Se compensó la precariedad futbolística con otros factores para quedar a tres pasos de un ascenso?
Arrancamos muy mal con San Martín de Tucumán, perdimos 3 a 0 y podíamos haber recibido más goles aquella vez. La primera impresión chocaba en ese momento. Pero con el correr de los partidos fui conociendo a los jugadores y sacando lo mejor de cada uno. Así se pudo conformar un buen grupo, un buen equipo. Se entró a jugar de una manera, fuimos cambiando el sistema sobre la marcha y los jugadores se adaptaron rápidamente. Eran muy aplicados en cuanto a lo táctico y suplimos las falencias técnicas con ese orden táctico. Cada uno sabía lo que tenía que hacer y cada uno era importante para el equipo. Teníamos todos un objetivo en común, no había objetivos individuales. Todos nos propusimos lo mismo, llegar lo más lejos posible. Fuimos un equipo duro para todos y lo logramos: conseguimos el reconocimiento de nuestra gente y también el respeto de los rivales, que sabían que jugar contra Gimnasia no era fácil. Pudimos reponernos a un montón de cosas, pero con más esfuerzo que fútbol.

¿Esa es la idea para el Gimnasia que se viene? ¿Igual compromiso, pero más fútbol, sobre todo el que el hincha exige?
El objetivo es común a todos los entrenadores. Uno cuando llega a un equipo quiere armar un plantel que juegue bien al fútbol. Primero hay que buscar los jugadores que tengan la característica que uno pretenda para ejecutarlo. Debemos mejorar, agregarle fútbol a todo eso que tuvimos y eso significa incorporar jugadores con mayor técnica y que no se caractericen tanto por la entrega. Hay que armar un mix entre ambas cualidades.

¿Es un condicionante el ajuste del presupuesto? ¿Cuánto puede influir a la hora de armar un equipo con aspiraciones?
Nadie asegura el éxito, ni con millones ni con un presupuesto reducido al mínimo. Nosotros tenemos que hacernos fuertes como grupo y que los jugadores que lleguen se adapten rápidamente al juego y al corazón del equipo. A cualquiera le gustaría tener muchísimo para elegir, pero aceptamos la realidad y le pondré todo al ciento por ciento como siempre.
No puedo decir hoy cuántos refuerzos vamos a traer, pero las dos semanas que se vienen serán clave. Si logro que se queden 11 o 12 futbolistas que quiero que sigan, faltarían para compensar al grupo 6 o 7 refuerzos en todas las líneas. Pero tenemos que esperar. Le pedí a la dirigencia que arregle primero con los jugadores antes de contratar los refuerzos.

¿Qué opinión le merece Ju ventud, que se está armando con valores locales, de la zona?
Cada uno tendrá su convicción en el armado de un equipo. Lo más importantes es estar convencido de lo que se hace e ir siempre en la misma dirección. Cada uno tiene su objetivo. Nosotros quizás iremos por el camino de adecuarnos al presupuesto y a lo mejor así conseguimos objetivos importantes. Con jugadores de la zona o jugadores de afuera nos puede ir mejor o peor, en el fútbol todo es relativo y todo es materia opinable. Sí hablé con los dirigentes sobre la importancia de seguir integrando a la primera local con el plantel de primera. Es necesario que ellos se sientan motivados para crecer, hay que ir incorporándoles de a poco conceptos, que se junten con los profesionales y que vivan como profesionales. Pero es necesario comprender que es un proceso. Mañana no van a salir diez jugadores. No. Esto es un proceso que lleva su tiempo, pero a los procesos hay que comenzarlos en algún momento. Creo que Gimnasia tiene buena materia prima.

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