Boca Juniors superó ayer en la Bombonera a Tigre por 2-0, en un partido que cambió durante el segundo tiempo a partir del ingreso de Andrés Chávez y que resolvió con goles de Emmanuel Gigliotti.
El equipo de Rodolfo Arruabarrena ejerció un sostenido dominio, particularmente durante el primer período, pero solo después de los cambios realizados en la etapa final encontró la fórmula para desequilibrar a un adversario demasiado especulativo.
Comenzó mejor Tigre, con un mediocampo muy poblado, muy dinámico para ganar la pelota. Por su parte, Boca no encontraba salida y perdía el balón con facilidad, hasta que se fue el primer tiempo.
La primera acción notoria del segundo capítulo se produjo a los tres minutos, cuando Federico Carrizo exigió a Javier García con un tiro libre que el arquero desvió al córner.
A los 14, Tigre tuvo una buena oportunidad con una pelota que colocó Luna en el área y remató el ingresado Leandro Garate por encima del travesaño.
Boca encontró con la entrada del juvenil Leonardo Suárez mayor agresividad y con Chávez estacionado sobre la izquierda la posibilidad de ganar en el uno a uno, que hasta ese momento no tenía. A los 24, en una acción en la que Suárez cambió de derecha a izquierda, Emanuel Insúa alargó hacia el área, Erik Godoy enganchó a Chávez y el árbitro Germán Delfino sancionó penal. Remató Gigliotti, se lo atajó García sobre su derecha, pero el delantero convirtió en segunda instancia.
Tigre se adelantó por obligación, pero no tuvo elaboración de juego y dejó espacios, lo que le permitió al conjunto local definir sobre los 37 en una larga corrida de Chávez por izquierda, llegada al área y toque para Gigliotti, a quien la pelota le quedó atrás pero igual remató y batió a García después de un desvío.


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