¿La levantada del equipo y las chances hoy intactas de clasificar fortificaron el ánimo y la confianza en Gimnasia?
Estamos con envión, con muchas ganas, los triunfos nos ayudan a trabajar de otra manera y qué mejor que jugar ahora un clásico, a un paso de conseguir el primer objetivo.

¿Hay hambre de revancha por la derrota de la primera fecha?
Hay hambre, a nadie del grupo le gustó perder ese clásico, son partidos complicados de digerir en la semana siguiente. Esperemos que llegue ya el domingo para sacarnos ese sabor amargo que nos quedó.

¿Cuánto influyó el cambio de técnico sobre la marcha?
Obviamente que nadie quiere que se vaya el técnico a mitad de torneo. Este entrenador (José María Bianco) tiene su forma de trabajar, de ver el fútbol y todos los que no veníamos jugando tuvimos la oportunidad de mostrarnos, fue una motivación. Se le abrió las puertas a los 28 jugadores, cualquiera de los que estamos puede jugar.

¿Considerás que la presión que ustedes tienen, a diferencia de Juventud, les jugará a favor o en contra?
Los clásicos son aparte, no creo que haya ventajas para uno u otro, uno siempre quiere ganarlo. Ellos llegan relajados, con la clasificación asegurada, pero nosotros queremos y necesitamos ganar. Sabemos que ellos llegan con el ánimo arriba, con confianza, tiene jugadores de experiencia. Pero nosotros también tenemos lo nuestro, no tengo ninguna duda de que, si estamos bien parados, concentrados, enchufados, si no les cedemos el control, una o dos oportunidades vamos a tener para convertir.

¿Te imaginás un duelo con Balvorín, el goleador del campeonato? En la marca no puede haber margen de error...
Uno no puede relajarse con semejantes delanteros de experiencia, como Balvorín e Ibáñez. Tenés que controlarlos de cerca, tratar de que estén siempre de espaldas al arco, que no reciban bien, de esa manera nos van a crear menos peligro. Hay que tener los ojos bien abiertos y no darles espacios.

¿Hoy Juventud es más que Gimnasia o los números no reflejan la realidad?
Juventud es hoy el favorito de todos, el candidato. Todo el mundo habla de ellos, todo es Juventud. Pero nosotros también tenemos lo nuestro, buen plantel, buenos jugadores y unas ganas tremendas. No nos estuvieron saliendo las cosas como queríamos en lo futbolístico, pero tenemos muchas ganas de revertirlo.

¿En qué hay que cuidarse más de este Juventud?
En todas las líneas hay que preocuparse, por algo están donde están, por méritos propios. Pero adentro de la cancha seremos once contra once, no hay respeto. Tenemos que estar bien parados en todas las líneas y ser protagonistas.

¿Cómo te imaginás el clásico?
Va a ser duro, trabado, con pocos espacios. Cuando se tenga que jugar, jugaremos y cuando tengamos que meter, meteremos. Hay ganas, actitud, aunque en el juego nos esté faltando y debamos mejorar.

Estás acostumbrado a remarla de abajo y siempre terminás imponiéndote en el equipo...
Yo trabajo y después es el técnico el que decide. Cuando comienza una temporada pienso en hacer lo mejor, en no bajar los brazos, en remarla y en aportar desde mi lugar.

¿Tu cuenta pendiente en Gimnasia es un ascenso?
Obviamente. Lo más lindo es ascender, hace varios años que estoy ligado al club y ganar algo importante en Gimnasia es mi materia pendiente. Este club me dio mucho y no quisiera irme sin devolverle algo.

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