A los 36 años, Juan Román Riquelme, ídolo de Boca Juniors y emblema del fútbol argentino, anunció el domingo su retiro de la actividad profesional, sin alternativas definidas para continuar su carrera como jugador.
"He tomado la decisión de no jugar más al fútbol. Tenía en claro que para seguir jugando tenía que ser algo que me interese y me motive", expresó el '10', que vistió la camiseta azul y oro en 388 partidos, convirtiendo 92 conquistas.
En la extensa nota que le concedió a la señal de cable ESPN, Riquelme reconoció que los sondeos que le efectuaron tanto desde Cerro Porteño de Paraguay, Los Angeles Galaxy (Estados Unidos) y hasta de Independiente ("tengo que agradecer que haya intentado convencerme", comentó) no surtieron efecto: prefiere seguir quedándose en casa "comiendo asado con los amigos" antes que continuar desarrollando las tareas de un profesional del fútbol.
"Para mí es un día importante, un día especial", reflejó el también ex jugador de Barcelona y Villarreal, ambos de España, y que eligió, quizás sabiéndolo, terminar su trayectoria en Argentinos Juniors, el club en donde surgió de divisiones inferiores.
"Cuando pasé a Argentinos sentí que en Boca había hecho las cosas muy bien. Pero no podía jugar contra Boca, nunca", sostuvo Riquelme, justificando su decisión de abandonar oficialmente la actividad, tras cumplir el objetivo de devolver a la entidad de La Paternal a la Primera División.
"Tuve la posibilidad de devolverle a Argentinos todo lo que me enseñó cuando era chico. También tuvo que ver el hecho de que no iba a enfrentarme con Boca", confesó el jugador que pasó a la entidad de La Ribera siendo aún amateur (1996), en el marco de una suerte de 'múltiples transferencias' que incluyeron las cesiones de otros valores como César La Paglia, Emmanuel Ruiz y Carlos Marinelli, entre otros.
"Tuve la suerte de debutar y jugar mi último partido con la camiseta de Boca. Y el hincha me ovacionó los dos días", se sinceró el estratega que deleitó a miles y que jugó 51 partidos con la camiseta del seleccionado nacional (17 goles).
"Ser futbolista es el juego más lindo que hay. Lo elegí de chiquito. Tuve la suerte de trabajar de lo que a mí me gustaba. Me quedan muchos recuerdo y la he pasado de maravillas", remarcó con un tono emotivo.
"Ojalá la gente haya disfrutado de cómo jugué al fútbol. Yo, solamente, intenté pasarla bien. Dije siempre que, de lunes a sábado, yo trabajaba. Y el domingo siempre era el día más lindo de la semana", sintetizó.
A la hora de mencionar entrenadores que ayudaron y que le dejaron enseñanzas en sus 18 años de carrera, Riquelme no se olvidó de ninguno. Pero, es cierto, reconoció nítidamente a varios.
Del holandés Louis van Gaal, su técnico en el Barcelona, el '10' confesó: "(Van Gaal) Me dijo que con la pelota en los pies era el mejor del mundo, pero también que sin la pelota era uno menos en la cancha".
En tanto, del laureado Carlos Salvador Bilardo, quien lo hizo debutar en la Primera de Boca (Apertura 1996, noviembre, 2-0 contra Unión de Santa Fe), el ahora ex jugador fue tajante: "Me salvó la vida", dijo.
Y también habló maravillas de José Néstor Pekerman, el DT que jerarquizó los seleccionados juveniles en la Argentina y con el que alcanzó el título mundial Sub '20 en Malasia (1997).
"(José) Pekerman fue muy importante para mí. Confió mucho desde chico. Hasta me llevó a un Mundial de mayores (Alemania 2006)", contó.
Pero también mencionó en forma positiva a otros técnicos que tuvo en su carrera como "(Carlos) Ischia, (Alfio) Basile, Manuel Pellegrini, Benito Floro, (Julio) Falcioni. Con la mayoría sigo hablando, con el 'Bichi' (Claudio Borghi) también", enumeró.
En lo inmediato, Riquelme reconoció que tiene una promesa contraída con su hijo Agustín, a quien debe llevar para presenciar en vivo un clásico entre Real Madrid y Barcelona, en España.
Y también resaltó que "aunque me dé verguenza" se empezará a preparar para un partido despedida en Boca, más allá de que las relaciones con el actual titular xeneize, Daniel Angelici, no sean buenas.
"Veremos cuánto tiempo lleva prepararlo. La gente me lo pide", consideró Riquelme, quien hasta dejó abierta la puerta para presentarse a una eventual candidatura para presidente de Boca.
"Puede ser que me anime a ser el presidente del club. No importa si voy de chomba o de remera. Pero si tengo la suerte de aprender y me siento preparado lo voy a intentar", remarcó.

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