Eran las 19 del sábado en Ecuador. Bruno Vides y sus compañeros del club Universidad Católica de Quito (primera división) estaban por aterrizar en la ciudad de Manta, donde ayer iban a enfrentar a Delfín. Pero el avión se mantuvo en el aire, dio unas vueltas, la torre de control nunca respondió y así, con el combustible justo, la aeronave retornó a Quito.
"El piloto dijo que no podía aterrizar en Manta porque había temblores, nunca habló de un terremoto, me enteré cuando volvimos", le contó el salteño a El Tribuno vía telefónica, desde la capital ecuatoriana.


Así, el exjugador de Juventud Antoniana dio más detalles de los terribles acontecimientos que se ciernen en aquel país. "Vivo con mi familia en Quito, donde se sintió muy fuerte, pero yo justo estaba volando hacia Manta. Y antes de aterrizar vemos que se apagaron todas las luces de la ciudad, el piloto tuvo la capacidad de seguir volando, tampoco podíamos ir a Guayaquil así que tomó la decisión de volver a Quito. Fue una experiencia bastante fea, pero por suerte la puedo contar", relató Bruno.
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"En Quito también fue feo (la zona costera de Ecuador fue la más afectada); por suerte mi hija Ema y mi esposa, Anabela, estaban bien. Se asustaron mucho, escucharon crujir las paredes y parecía que se iba a partir todo. Luego hablé con mis padres, con mi abuela y gente conocida de Argentina", siguió contando el futbolista que pasó gran parte de su infancia en el barrio Finca Independencia.
"Sé que en Esmeralda (una de las ciudades más castigadas) algunos compañeros sufrieron pérdidas", dijo Bruno, y ahí nomás rememoró: "A las 2 de la madrugada hubo una réplica, fue otro, pero asusta igual. Mi señora no quiso quedarse en el edificio donde vivimos, en el octavo piso, nos fuimos a pasar la noche en un hotel".
Vides confesó que el temor los golpeó a tal punto de pensar en regresar al país, aunque Quito se encuentra a unos 400 kilómetros de la zona más afectada por el terremoto.
"Para mí es una desgracia con suerte, mi familia la pasó mal, pero tuve la suerte de llegar y verlas bien, estuvimos a punto de volver a Argentina. Cuando aterricé en Quito me dijo mi señora, 'me quiero ir', y todavía está la posibilidad de irnos", cerró el salteño a la distancia.


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