Cachorros rojo festejó y no es para menos: ayer le ganó por diferencia a su clásico rival de Popeye blanco gracias al gran partido que hicieron los tricolores, especialmente Nicolás Carrizo y Mauro Schiavoni, y accedió a la final del Torneo Honor.
Se jugaba el quinto inning y era un encuentro parejo. Los espinacas ganaban ajustadamente 4 a 3, pero un pase por bola igualó el partido. En esa misma entrada, con dos outs y bases llenas fue a batear Carrizo, el pitcher de Cachorros, y minutos después con dos strikes adentro Lucas Ramón tiró una potente recta al medio que el pelotero tricolor no perdonó y la sacó por el filder 7. Grand Slam y 8 a 4 a favor de los locales.
A partir de ahí el partido quedó completamente desparejo porque Cachorros se agrandó y Popeye se vino abajo.
Los dirigidos por Luis Cruz sumaron una y otra carrera sin parar y los espinacas pudieron descontar hasta que en el séptimo llegó el nocaut.
El turno era de Schiavoni y con dos hombres en base y el partido en 13 a 6, el jugador de Mannheim Tornados de Alemania no perdonó y también la tiró afuera para decretar el 16 a 6 final por diferencia de carreras.
Para Cachorros no solo tiró Carrizo, sino que además también fue más que importante la labor de Ezequiel Cufré, el actual campeón con el Grosseto italiano, quien fue el pitcher local en las primeras cinco entradas.

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