Sabe jugar clásicos. Va al choque, al impacto, al roce, como un auténtico obrero, pero sin perder su elegancia a la hora de marcar y no le escapa al "floreo" a la hora de salir jugando de su propia área con el aplomo que solo el oficio y la experiencia suelen otorgar. Él es Juan Pablo Cárdenas, quien otra vez les "agarró la mano" a los delanteros de Gimnasia y Tiro, como ya lo había hecho en el clásico de la primera rueda en el Gigante del Norte. El capitán santo neutralizó a Leandro Zárate y a Diego Bielkiewicz, conformando una prolífica dupla de centrales con Edgardo Galíndez, que como su nuevo co-equiper no desentonó.
"Sentí el cansancio en los últimos minutos, pero traté de regular el esfuerzo. Jugamos todos los partidos igual, con obligación y seriedad. El clásico es un partido aparte, nadie lo quiere perder. La Chancha y Diego son delanteros complicados y con el Mudo (Galíndez) nos arreglamos para sacarlos de contexto a los dos", ponderó el Chango la labor defensiva. Luego añadió: "Queremos seguir jugando, nadie quiere salir y eso está bueno. Entre quien entre, cada uno sabe lo que tiene que hacer, la identidad no se negocia. Yo trato de encontrarle la vuelta a cada delantero, todos tienen virtudes diferentes. Trato de elegir la mejor decisión para el bien del equipo. Con el Mudo tuvimos una tarde muy sólida, somos de baja estatura y ganamos arriba toda la tarde", reiteró.
Por último, Cárdenas dejó en claro: "Que Gimnasia complique su clasificación es problema de Gimnasia, nosotros miramos para adentro. Siempre fuimos cautos y todos los partidos nos costaron mucho, aún con los que hoy pelean del quinto puesto para abajo. Por eso valoramos el sacrificio. La gente hoy apoyó y queremos que siga alentando así, estamos todos ilusionados con esta causa, que es el ascenso. Daremos lo máximo para lograrlo".

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