"¿Carlos Bianchi puede ser una alternativa para dirigir a la selección argentina?", preguntó uno de los periodistas de Deportivo Télam. Del otro lado de la línea, primero, sólo retumbó el silencio. Hasta que, segundos después, Armando Pérez, presidente del Comité de Regularización de AFA, recuperó el aliento y se limitó a responder: "Candidatos hay muchos, pero tranquilamente puede ser una alternativa".
Lo cierto es que el Virrey, el entrenador más ganador del fútbol argentino, jamás estuvo entre los candidatos de los dirigentes que definen el futuro del fútbol argentino. No lo llamaron, no le dieron la oportunidad de poder explicar su proyecto, no era una alternativa.
Sin embargo a los 67 años, Bianchi sí quiere dirigir a la Selección argentina. Cree que es su momento. Y no considera que la edad sea un impedimento, sino un valor agregado para este tipo de trabajo, que difiere mucho del desgaste que puede provocar el día a día en un club.
El ex entrenador de Vélez y Boca considera que muchos de los dirigentes creen que ya no tiene ganas de dirigir. Pero no es así. "No estoy retirado", les repite a sus más allegados. Tampoco el dinero sería un impedimento. Está dispuesto a negociar un contrato que se ajuste a la realidad económica de la AFA. Esta vez, se trata de poder cumplir un anhelo que tuvo durante muchos años.

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