Carlos Enrique Arias, más conocido en los pasillos del rugby como Léon, cerró ayer una puerta que le costó pero sentía que debía hacerlo. Le puso punto final a su carrera dentro del rugby, deporte al que estuvo ligado por más de 50 años.
Ayer, a través de una emotiva carta que publicó en su página de Facebook, estableció las razones por el que decidió alejarse del rugby para continuar desarrollando otros aspectos de su vida.
Se crió en Gimnasia y Tiro, pero lo que hizo por el rugby no tiene límite de colores, ya que benefició a todo el rugby de Salta. Defendió los colores del albo como ninguno dentro y fuera de la cancha y también la bordó de Los Mayuatos, del que fue por varios años su entrenador.

Entre las destacadas labores que realizó en el deporte León Arias se encuentra el haber formado el equipo Leones Sordos, integrado por jóvenes con dificultad auditivas. Este equipo entrenó en varios puntos de nuestra ciudad y jugó partidos en certámenes como el Seven de las Nubes.

"Ha llegado el momento de poner fin a una carrera que me ha dado muchas satisfacciones, grandes alegrías, algunas tristezas, pero fundamentalmente me regalo muchísimos amigos, con los que logré grandes objetivos que guiaron mi vida. Este juego me permitió disfrutar a pleno la amistad, dentro y fuera de una cancha", señaló Arias en el primer párrafo de su carta de despedida.
"Después de mucho meditar, tomé esta decisión de decir adiós a mi participación dentro de la dirigencia del rugby. Así se lo comuniqué a varios amigos y a algunos compañeros del club, también lo charlé con algunos amigos de otros clubes, quienes amablemente me habían manifestado sus deseos de que siguiera participando, que no me alejara de esto, pero con mucho pesar tuve que negarme pues la decisión ya estaba tomada...", agregó en otro párrafo.
Según pasan los años, los oficios van cambiando dentro del rugby y León Arias pasó por todos. Fue jugador de Gimnasia y de los seleccionados salteños; además cumplió roles de coordinador, maestro, evaluador, selector, oficial, educador, dirigente del albo y la URS. Y agrega: "Árbitro, lineman, escritor, maestro de ceremonias, canchero, portero, boletero, cocinero, parrillero, mozo, locutor, espectador, amigo, hermano, pero por sobre todas las cosas fui un hombre que se brindó entero al rugby, con absoluta y total honestidad".
El albo pierde a un maestro del rugby, a quien de ahora en más se lo vera en las tribunas en algún que otro partido.

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