En el ambiente de la pelota fue bautizado como el "Sheriff". Luego de retirarse del referato, a fines de los 90, emprendió una carrera política al lado del macrismo. Pero en su paso por El Tribuno le propusimos analizar el tema del momento: los arbitrajes de los superclásicos.

¿Cómo lo vio a Delfino?
Para evaluar cualquier actividad, sobre todo el arbitraje de Delfino, no se puede extraer el contexto. No se puede analizar el arbitraje de Delfino sin tener en consideración lo que ya viene pasando en el arbitraje argentino. Entonces, uno se da cuenta que no desentona. Si todo responde a un común denominador, que son el conjunto de directrices emanadas por quienes dirigen el arbitraje argentino. Delfino tiene excelentes condiciones para dirigir, no hay que quitarle mérito. Sin embargo, con una mala conducción termina produciendo arbitrajes como el del jueves. En la cuestión técnica poco se le puede discutir; el penal fue penal, se puede discutir una que otra cosa pero que no incidieron en el resultado. Sí se le discute la gobernabilidad del juego y el aspecto disciplinario.

¿Qué opina de los árbitros que salieron a criticar a Delfino?
Hace más de dos mil años una persona, enorme, sostuvo: el que esté libre de pecado que tire la primera piedra. Cada uno, antes de hablar, debería mirar sus propias miserias y darse cuenta si tiene autoridad para hacerlo. No todas las personas que se escuchan en los medios, tienen razón.

¿Quién debe ser el arbitro de la revancha? (NdR: ayer fue designado Herrera)
Cualquiera en estos momentos va a correr el mismo riesgo que corrió Delfino. Ya no depende de los árbitros. Depende de los jugadores. Si se quieren portar bien o no. Es la sensación de inseguridad que uno tiene. La misma sensación que uno tiene cuando salís de la casa, de que te roben, de que te maten, de que haya un hecho de inseguridad. Porque quienes debieran poner límites a toda esa inseguridad y protegerte, no lo hacen. Lo mismo ocurre en el fútbol. ¿Entonces qué hacen los jugadores? A los cinco minuto salen a la caza de Gago, para atacar a la persona que produce el fútbol. En ese momento estás en mano de lo que puedan querer o hacer los jugadores, no tanto de los límites del arbitraje. Lo mismo puede llegar a ocurrir el jueves en la revancha. Dependerá de los propios jugadores.

¿Quién es el mejor árbitro hoy en Argentina?
Uno de los que más condiciones tiene es Delfino. Pero hoy la constante es la irregularidad. Aquel que hoy genera un arbitraje irreprochable, al partido siguiente cae estrepitosamente. Esa inseguridad es consecuencia de algo. Y uno siempre hace la comparación con nuestra sociedad. Cuando no te pasa nada, no depende de los sistemas de control, sino de que no te cruzaste con ningún delincuente.

Volviendo al fútbol, en sus tiempos en el arbitraje no sucedía esto
Bueno, las formas de expresión de la sociedad van cambiando, y las formas del juego como el fútbol, también. Los árbitros van cabalgando sus respuestas conforme a esa expresión. Antes, hace 20 o 30 años, había otro criterio de orden, de respeto y autoridad, que hoy ha cambiado. Entonces, lo que uno nota es un desgaste, una deformación de un sistema de principios y valores que antes era dominante. Cuando uno habla de una gobernabilidad de un juez, pareciera que está hablando en otro idioma. Los árbitros tienen que garantizar eso, deben respetar la seguridad jurídica.

Usted se imagina dirigiendo en estos tiempos
Sí, por supuesto, Cuando dirigía en Primera, los jugadores puteaban en la cara a los árbitros. Como la Argentina, si quiere, puede cambiar, si todos nos comprometemos, esta Argentina va a cambiar. El arbitraje también. Pero debemos tener una actitud para esto y no se compra en una farmacia.

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