Otro aniversario en silencio. Por culpa de quienes no tienen ni el más mínimo interés de celebrar, sino de delinquir enfrentándose en patotas, poniendo en riesgo la vida de todos. Es que a esta gente violenta no le importa nada de la vida y puede, libremente, caminar por las calles sin ser castigada con una actual y permisiva clase política, jueces negligentes. Volvemos a caer en la cuenta de un sistema corrompido por completo.
Lo cierto es que Central Norte, de los más grandes clubes del norte argentino, celebra en silencio un nuevo año de vida.
Postrado, además, en una categoría de "cuarta" como el Federal B. Con una comisión directiva que, si bien pone el pecho en un momento complicado, también deja resquicios. El tesorero renunció de una manera poco convincente. Y en lo futbolístico se suma un entrenador en la cuerda floja, obligado a mantener al equipo arriba, protagonista y jugando bien, sino...
Aunque el club está muy bien en muchas otras cosas, no alcanza para celebrar a lo grande. Porque su fuerte es el fútbol, el fútbol está sofocado por sus barras y por las campañas de "medio pelo" que no hacen más que cansar y alejar a los verdaderos hinchas.
Dicen, quienes transitan el corredor peatonal del club (calle Martín Cornejo), que todo se ve diferente. Por lo menos eso. Hay una buena imagen, hay vida "social", aunque con poquísimos socios; hay disciplinas, hay un playón relativamente nuevo y polifuncional, está todo mucho más y mejor organizado. Y por este lado positivo se puede brindar, aunque sea en silencio.

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