"En las concentraciones o en los viajes que me tocaba hacer como jugador de Central Norte, yo tarareaba o cantaba, pero muy poquito. Más por timidez, que por agrandado, no soy de cantar solo, no me animo ni en los asados", confesó a El Tribuno Chanchín Barrrios, el exfutbolista de Gimnasia y Tiro y Central Norte y hoy integrante de Los Salteñísimos Cantores del Alba.
¿Cuándo se acabó el futbolista y cuándo nació el folclorista? Chanchín contestó: "Todo fue casi sin querer. Como jugador me retiré en 1988, dejé de jugar en Central Norte por una lesión en una rodilla; como folclorista comencé en 1995. Antes cantaba temas de Camilo Sesto o cosas por el estilo hasta que me propusieron integrar el conjunto".
¿Hacés de Javier Pantaleón en el conjunto, te sentís el número 10 del equipo?
No, ni por asomo, Pantaleón era un monstruo. Eso sí, cuando era chico escuchaba un casete de los Cantores del Alba y trataba de imitar a Pantaleón. La voz me ayuda y eso es lo que trato de hacer ahora en el conjunto, pero el cerebro es el Charango Martínez, con quién estamos juntos hace 17 años", resumió.
En este salpicado de fútbol y folclore, Chanchín Barrios recuerda que en Gimnasia y Tiro comenzó como número 10, y allí debutó a los 17 años en 1972 y que en Central Norte terminó jugando como número 5, en ese club jugó desde 1979 hasta 1988. ¿Fue así? "Sí, después de estar dos años en Belgrano de Córdoba volví a Salta para jugar en Central Norte y Bruno Celeste, que era el técnico, me hizo volante central", contó.
"Peregrino en el Bermejo yo me voy ooooohh... solitario ya en sus aguas sin saber en dónde estoy...". Más que lamento mataco, como cantaban los originales Cantores del Alba, Ramón Barrios sabía donde estaba y con quién competía. "Es que en esos años era un lujo jugar al lado de grandes futbolistas como Rolo Castillo, Eduardo Cortés, Ricardo Roldán, el Loro Armata, el Negro Alegre o el Negro Agüero, Cacho Luñiz y muchos otros. Pero competíamos sanamente, éramos buenos compañeros y apoyábamos al que le tocaba jugar", recordó.
Pero el río, en este caso, no se llevó sus recuerdos. Era un volante de recuperación con mucha calidad individual. No necesitaba pegar, era correcto. Y se caracterizaba por hacer la "bicicleta" o hacer dormir la pelota en la frente. ¿Cuántas veces te expulsaron? "Papito, una sola vez y ¿sabés quién fue el árbitro? Sí, Antonio D'Antoni. Me echó en un clásico que íbamos ganando porque me fui hasta un córner con la pelota en la frente y me dijo que me estaba burlando del rival, pero yo no lo había interpretado así", rememoró.
"Carpas de Salta, las vuelvo a recordar, bandoneón y guitarra, zambas para bailar...". El Perro Barrios, hermano mayor de Chanchín, fue goleador e ídolo de Central Norte por muchos años. ¿Cómo es eso de que comenzaste a jugar en Gimnasia? "Los cuatro hermanos éramos fanáticos de Central Norte, pero mis amigos del barrio, que jugaban en las inferiores, me llevaron a Gimnasia. Pero mi mejor etapa como futbolista la viví en Central Norte, ganamos todo, tocábamos y hacíamos goles, nos divertíamos, casi como tocar con bandoneón y guitarra", contó.
Claro, Ramón Barrios jugaba con el corazón, sentía la camiseta. Un día Central Norte iba ganando 2-1 y salió reemplazado en el segundo tiempo. Pero el partido terminó empatado 2-2 y Chanchín explotó: "Los dejo solos y se pierden". Una frase que quedó en el recuerdo. "Es verdad, papito, no me gustaba ver sufrir a los hinchas de Central Norte, lloraba en los vestuarios cuando perdíamos, al fútbol lo vivía con mucha pasión", agregó.
Y sin olvidar detalles de su etapa como futbolista, Ramón Barrios, Chanchín para todos, también vive hoy el folclore con mucha pasión: "Ah, eso sí, al bombo lo tengo de adorno y solo levanto el tono cuando me toca entrar. El resto lo hacen el Charango Martínez, Navor Nieva y Cristian del Barco, ellos le ponen más pasión".
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