El santafesino Germán Chiaraviglio terminó esta noche con las manos vacías en la final de salto con garrocha de los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro, en la que no pudo superar la marca de 5,65 metros.
La jornada, condicionada en gran parte por la lluvia, empezó mal para el argentino porque el útil mojado resbaló de sus manos cuando se encaminaba hacia la meta por primera vez. Luego de un parate impuesto por una fuerte lluvia pasajera, tuvo que saltar dos veces para superar la medida de 5,50 metros.
En la siguiente prueba, de 5,65 metros, Chiaraviglio no pudo sortear la varilla en el primer intento y el segundo el resultado fue nulo porque ni siquiera la alcanzó, tras lo cual se molestó con quienes preparaban el elevador.
Le quedaban así otras dos oportunidades al argentino, aunque volvió a caer encima de la varilla. Así y todo, fue un logro y mejor experiencia olímpica del atleta de 29 años, que había regresado sin marca de los Juegos de Beijing 2008 y no había podido clasificarse a la competencia de Londres 2012.
En la primera fase del torneo, Chiaraviglio superó directamente las medidas de 5,30 y 5,45 metros; tuvo que hacer tres saltos para pasar los 5,60 metros, con dos impulsos más sobrepasó los 5,70 metros y así se metió en la final.
Chiaraviglio es dueño del récord sudamericano de la especialidad y su mejor registro hasta la fecha es un salto de 5,75 metros, el que realizó en los Juegos Panamericanos de 2015, en Toronto, donde obtuvo la medalla de plata.

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