Chicoana fue una caldera que estuvo muy cerca de explotar. Por muy poco, la violencia no tomó protagonismo. La mala organización pudo ser el detonante de una catástrofe. El partido de ayer entre el blanco chicoanense y Central Norte se podía jugar con público neutral. La parcialidad del cuervo llegó -la que pudo superar los rigurosos controles policiales- pero se dio con la sorpresa de que solo una tribuna estaba habilitada en todo el estadio.
Los hinchas de Central que llegaron con antelación y adquirieron sus entradas tomaron posesión en la popular y se mezclaron con los locales. Mientras, un grupo cuantioso, entonando cánticos, aguardaba que habilitaran las boleterías, algo que nunca pasó. Y fueron obligados a retirarse por la Policía.
El momento más tenso fue cuando comenzó el partido con los hinchas que habían logrado entrar antes del partido. Allí se produjo un enfrentamiento que no pasó a mayores por la intervención de la Policía. Y, ante la insistencia de los dirigentes de Chicoana, se habilitó lo que no estaba habilitado (Bomberos había clausurado las tribunas el viernes) y todo volvió a la paz.

Unos 500 barras no pudieron entrar
La Policía cumplió a rajatabla con el operativo de seguridad. Pese a que algunos barras de Central Norte lograron sortear los controles, cuando intentaron ingresar al estadio fueron identificados y obligados a abandonar Chicoana, escoltados por la propia fuerza.
La comisario Flores, jefe de la dependencia de Chicoana, en diálogo con Alentandooo reveló: "A más de 500 hinchas que llegaron se les impidió ingresar al estadio. Después hubo controles en la ruta".
Luego, la autoridad policial agregó: "A todos los hinchas de Central que estaban afuera del estadio se los sacó para evitar cualquier tipo de enfrentamiento. Solo hubo tres detenidos por ebriedad y contravenciones"

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