Sin reparos y ni pelos en la lengua, José "Chocolatín" Pereyra expresó por qué en su carrera como jugador de fútbol no fue retribuido económicamente, defendiendo primero los colores de Gimnasia y Tiro, con el que alcanzó de la mano de Ricardo Rezza llegar a Primera, y después consiguió con Juventud Antoniana dos ascensos al Nacional B. Pero el "Chocolatín" Pereyra no guarda ningún resentimiento por el trato que le dieron aquellos dirigentes de turno y en la nota con El Tribuno se mostró a gusto por los logros alcanzados.
¿De dónde llegaste a Salta para formar parte de aquel gran equipo de Gimnasia y Tiro que se armó en 1992?
Llegué de Calilegua, Jujuy, a través de un amigo, Tapia, que me recomienda a un club de Campo Santo, donde juego el viejo Confraternidad y allí lo enfrenté a Juventud y en ese partido me estuvo observando Aniceto Roldán. Gracias a Dios anduve bien y de ahí Roldán me trajo a Gimnasia, en el 92. Allí se conforma un grupo con la gente de la zona y conseguimos el ascenso al Nacional B. Estoy muy contento por mi paso por Gimnasia, por lo que se hizo con el fútbol, pero faltó el reconocimiento económico.
¿Y a qué obedeció?
Mi pensamiento siempre no sé si es malo o es bueno, lo que me ha quedado marcado fue el por qué. Yo parto por el tema de dónde vengo. Por ser humilde, callado y hasta por el color. -una pausa-. Yo pienso que por ahí parte, porque tanto a Gimnasia como a Juventud le he dado mucho y vuelvo a repetir, no he sido gratificado económicamente.
¿Dónde trabajas?
Dejé de jugar en el 2000 y comencé a trabajar en las inferiores de Juventud, junto al profesor Cajal Vaca; con él estuvimos dos años y de ahí me fui a una escuela de fútbol de Guachipas, donde además de enseñar me ofrecieron jugar y se abrió la posibilidad de obtener un trabajo. Estoy agradecido a la persona que me dio el trabajo, más a la edad que lo conseguí en Vialidad de la Provincia.
¿A los cuántos años llegaste a Salta para jugar en Gimnasia y Tiro?
A los 24 años. Para mi un poco tarde porque se empezaba a bajar la edad del jugador que tenía que llegar a ser profesional. Por eso digo que llegué tarde a jugar en un alto nivel y en aquellos tiempos en Salta.
En lo fubolístico, ¿cómo fue ese tiempo que viviste en Gimnasia?
Muy bueno porque aparte había como dos grupos y antes de que llegue creo que hubo algunos problemas, pero dentro de la cancha nos matábamos y por eso conseguimos logros.
¿A quién recordás como compañero o amigo?
En ese tiempo yo integraba el grupo de los jugadores que vinieron de Ledesma, como Venancio Herrera, Pedro Guiberguis, Isidro Iturrieta, el Tanque González, Avila y también el Toti Olarte, el Coya Castellano, Miguel Rodríguez, Ricardo Gómez, Basualdo. Es decir, fue un muy lindo grupo, fuera y dentro de la cancha y el arquero era Palito Álvarez.
Y la final con Gimnasia de Jujuy por el ascenso a la B Nacional.
Le ganamos 4 a 2 en Jujuy y 2 a 1 en Salta. Fue una consagración muy fuerte. Siempre se va a rescatar el grupo porque estaba conformado con jugadores de la zona. No hubo mucha gente de afuera. Más eran de acá, de Jujuy. Aparte, Gimnasia venía de un etapa en baja y repuntó con ese grupo de jugadores.
¿Cómo se hizo lo de Juventud?
Juego en el Nacional B en Gimnasia y ascendimos a Primera. Estuve en el grupo del ascenso a Primera. Y antes de finalizar la B Nacional me voy a Juventud a préstamo y vuelvo a Gimnasia y me quedé hasta que descendió en el 94. Luego me fui definitivo a Juventud.
¿Jugaste la final en Cipolletti?
Formé parte de aquel equipo que logró el ascenso en el 2006 con Cipolletti, en Río Negro, y fue una alegría enorme.
¿Y cómo fue?
Digamos que la primera final que se jugó acá, empatamos y la misma gente nos daba por muerto. Pero el grupo estuvo tan fuerte de ánimo, confiado, que íbamos a lograr el ascenso. Por eso viajamos a Cipolletti, sin ningún temor, sumado a ello la calidad de grupo para concretar el objetivo final.
¿Y la lesión en la rodilla?
Con San Martín de San Juan me lesionaron el ligamento de la rodilla izquierda. Para mi iba a ser mi campeonato porque me sentía con muchas ganas.
¿Y el ascenso con Comelles?
Otro logro importante, pero se hizo una proposición de rebajar sueldos y no acepté. Me fui sabiendo de que el que perdía era yo que tanto me brindé por el club.
¿Cómo te habías sentido?
Mal porque en la peor época entregué lo que más pude y cuando tuve la oportunidad de hacer alguna diferencia económica me trataron así.
¿Y adónde te fuiste?
Me fui a Central Norte por seis meses y con Miguel Rodríguez como DT, luego me alejé de ese club con una cuenta pendiente

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