Estaba para golear, pero terminó empatando y le quedó el sabor de una derrota. El debut fue un paso en falso, encendió la preocupación y siembra una incógnita para el futuro.
Aquí, las claves para tratar de entender lo que sucedió y lo que puede venir:

  1. Messi juega y los hace jugar. La presencia de Lío invita a insistir en la filosofía de juego que pretende Gerardo Martino, con salida clara desde el fondo, un primer pase profundo en los pies de Banega y juego asociado para que Di María, Agüero, Messi y Pastore puedan entregar una ilusión para ponerse de cara al gol.
  2. Las ambiciones, aliadas de la confusión. Con tantos nombres, en la formación titular y en el banco, antecedentes, trayectorias y hasta cotizaciones extraordinarias en los integrantes del plantel, a veces el equipo argentino se excede en la obligación de "ir al frente", y eso lo termina confundiendo. Ayer ganaba 2 a 0, y sufrió contraataques de Paraguay, con ventaja numérica para el rival.
  3. La hoguera de las vanidades. Martino todavía debe estar pensando qué es lo que buscó con los cambios, porque los mismos parecieron obedecer más a una cuestión mediática, para mandar sí o sí a Tévez y a Higuaín a la cancha, más que a las necesidades de juego del equipo.
  4. Mascherano y... ¿cuántos más? Siempre se habla del espíritu de héroe de Javier Mascherano, pero con tantos volantes y delanteros que están mirando con obsesión el arco de enfrente, a veces el jugador del Barcelona se queda sin socios para dar batalla.
  5. Con variantes al alcance de la mano. Con el empate ante Paraguay, se encendió la luz de alarma. El debut dejó heridas que no se pueden cicatrizar con el punto cosechado. Pero Martino todavía tiene la ventaja de un plantel rico en respuestas individualidades, y Argentina sigue dependiendo de sí mismo para quedar como líder del grupo.


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