Que el clásico entre Gimnasia y Tiro y Juventud Antoniana se juegue con las dos hinchadas, está bárbaro. Pero debería ser siempre igual. Así como ahora hay predisposición, garantías y mayor compromiso con la seguridad del espectáculo por parte de la Policía, amén de la necesidad del club local de tener mejores ingresos con la recaudación, debió ser de la misma manera en el primer clásico que jugaron albos y santos, en el mismo escenario, en febrero pasado. Sino, termina siendo una incoherencia de las tantas que mal alimentan al fútbol salteño, y lo empachan.
¿Por qué en este clásico sí se puede jugar con hinchada visitante y el anterior no se pudo? Hubo preguntas que pocos hicieron y que tampoco tuvieron respuestas en esta previa.
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Para esta noche, encima de noche, parece que están dadas las condiciones y hay garantías; no como en aquel partido de verano que se jugó por la tarde. Paradójico. Este duelo, además, llama mucho más la atención y convocará más hinchas porque el torneo comienza a definirse.
En Salta todavía se puede jugar con las dos hinchadas. El mejor ejemplo fue el decisivo partido que jugaron Central Norte y Juventud hace dos años y que terminó en descenso del cuervo. No hubo un solo incidente pese a que, como pasa ahora, está ausente la voluntad de meter presos a quienes no les importa nada del fútbol, solo delinquir o hacer sus negocios poniendo en riesgo, por supuesto, la vida de otros. Y el día que realmente se decida combatir a los barras, porque no alcanza solo con el sistema biométrico (huella digital), la seguridad en cada partido, en cada clásico, será genuina e inquebrantable.

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