Pasaron solamente 27 años. La misma escuela, el mismo patio, los guantes, bates y pelotas, pero con un pequeño detalle, Andrés Juárez estaba enseñando a un grupo de jóvenes lo que había aprendido hace casi tres décadas: jugar al béisbol.
El actual presidente de Bravos Béisbol Club, la institución que resurgió dos años atrás, un largo tiempo después de su desaparición a fines de los 90, llegó hasta la sede educativa Fermín Perdiguero, del barrio Santa Ana, para captar a futuros peloteros.
"A los 9 años los vi jugar por primera vez a los Bravos. Ahí estaban entrenando los chicos con Sergio 'Trompeta' Escobar. 'Andá a entrenar a la escuelita', me dijo, así que fui y me puse un guante por primera vez a los 8 años", recordó quien la semana pasada retribuyó aquella enseñanza.
Juárez fue quien tomó la iniciativa de refundar Bravos y pudo lograrlo tras casi cinco años de trabajo incansable.
"En 2009 entré a trabajar en Anses y comencé a proyectar un trabajo que lo fui planeando por escrito. Por suerte no perdí mucho contacto con chicos, quienes no se veían entre ellos quizás que desde el 96 o 97. Muchos impulsados por el sóftbol volvieron a jugar y de inmediato armé un grupo de Whatsapp que se llamó 'Bravos Béisbol Club'. En cuestión de horas, se prendieron todos y querían a volver a jugar en ese mismo momento".
La ansiedad hizo que con el actual presidente a la cabeza gestionen los papeles en Personería Jurídica y tramiten un terreno. Actualmente, sin una sede, cuentan con seis categorías y tienen las puertas abiertas de la escuela Perdiguero. "Ahí es donde se gestó el club y ahí estamos", dijo con orgullo Juárez, quien se encargó de aclarar que todo lo que hace es por una simple razón: "Quiero devolverle al béisbol lo que hizo por mí. Fue mi contención y quiero que lo sea para otros chicos", sostuvo.

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