En un tiempo poco pródigo en noticias fuertes en Talleres de Córdoba, que Ivo Cháves (21) haya acordado su continuidad en el club por una temporada más, con opción por otro año, es más que una muy buena nueva. Fue uno de los pocos jugadores que se salvó del naufragio del último Federal A y el único de ese plantel por el que el presidente del club, Andrés Fassi, decidió hacer una apuesta fuerte en lo económica, profesional y de futuro.

Retener al joven volante derecho salteño era absoluta prioridad para el "Zorro", al punto que no es exagerado afirmar que será a partir de su presencia que se irá construyendo el plantel que se viene. Pruebas al canto: no bien terminó la frustrante final contra Gimnasia de Mendoza, en el Kempes, Fassi comenzó a instarlo para que se quedara.

Ivo, quien terminaba de entrenarse en Salta, recibió la noticia que tanto esperaba de su padre Darío, quien maneja su pase asesorado por Luis Grillo: que seguiría en Talleres. Lo imaginó así, se mentalizó de ese modo y finalmente su deseo se hizo realidad, según destaca Mundo D.
"Estoy feliz, chocho de la vida. Era lo que quería. Ni siquiera sé todavía que arregló en lo económico mi papá. No es algo que me desvele. No era lo más importante. Seguir en Talleres no es un paso atrás en mi carrera. Por el contrario, es seguir creciendo", le dijo el volante derecho que trascendiera en Gimnasia y Tiro.

- ¿Por qué se demoró el arreglo si tanto era tu deseo de seguir?
- Porque había ofertas de clubes de Primera importantes, que no tiene sentido ahora mencionar. Me hablaron hasta entrenadores de esos clubes. No fue una decisión fácil de tomar. El futuro de mi carrera podía depender de ello. Había que analizar todo. Por eso le pedí a mi viejo que él manejará el tema con Luis y no me hablaran hasta que tuvieran cerrado algo. No quería marearme ni que me ganara la ansiedad. Me aislé un poco, necesitaba estar tranquilo y mantener la prudencia.

- ¿Y qué fue lo que te decidió a continuar en Talleres, pudiendo haber jugado en Primera?
- Porque Talleres, dos categorías abajo, es más grande que varios de los equipos de Primera. Y porque lo que se viene es algo muy fuerte, muy grande. Andrés (Fassi) me hizo una propuesta de desarrollo profesional importante, que me convenció. Eso a uno lo motiva, lo pone en la balanza a la hora de decidir. Continuar en el club no es un paso atrás: es seguir creciendo.

- ¿Te propuso jugar este año para conseguir el ascenso y después llevarte al Pachuca?
- (Se ríe) Todos sabemos la importancia de Andrés en el fútbol internacional y las puertas que puede abrir. No voy a negar que es algo que me interesa mucho y estuvo en las charlas. Yo tengo 21 años y, si Dios quiere, varios por delante para jugar. Pero hoy no pienso en eso: quiero ascender ya con Talleres. Es el gran desafío. Me quiero sacar esa espina. No haber ascendido el año pasado fue un golpe durísimo para todos. Quisiera estar entrenando ya mismo. Me acabo de enterar que volvemos el 19 de este mes.

- ¿Se hace difícil decirle que no?
- Sí, la verdad es que es difícil decirle que no. Tiene una personalidad convincente, fuerte, por ahí te inhibe con tanta energía. Te cuento algo: acabábamos de perder contra Gimnasia, entró en el vestuario y a los gritos nos dijo que esto no era para jugadores con cabeza gacha, que en la vida no se puede andar así, que había que pensar en el futuro. Y todos estábamos llorando por no haber ascendido. Por algo tiene esa importancia mundial.

- ¿Córdoba se convirtió en tu segundo lugar en el mundo?
- Sin dudas. Por la gente del club, porque es una ciudad hermosa, hice muchos amigos y me tratan con mucho cariño. Venir a Córdoba tan joven fue una prueba de vida. Extrañaba mucho. Cuando llegué a mediados del año pasado nunca había jugado con semejante marco de gente. Lo de los hinchas es impresionante. Eso a uno lo impacta- Sólo en un partido de Copa Libertadores se puede jugar con tanta gente. Cuando en Salta les cuento a mis amigos que jugamos en la tercera fecha frente a Independiente de Chivilcoy con 30 o 35 mil personas en el Kempes se vuelven locos. No me creen. Me dicen que les estoy vendiendo humo. Es algo que un futbolista vive pocas veces.

Fuente: Mundo D

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