Lionel Messi mira la Copa del Mundo de reojo, mientras un fotógrafo dispara con su cámara y logra una de las imágenes del año. Es 13 de julio de 2014 y la selección argentina acaba de perder la final del Mundial Brasil 2014 frente a Alemania (1-0). El Nº10 está dolido, el sueño se acaba de esfumar de sus manos, o de sus pies, mejor dicho. Ahora, comienza un largo y merecido descanso antes de reincorporarse a Barcelona, en donde no tuvo un buen cierre de temporada. Pero el regreso tampoco será el soñado: estará fuera de forma, lejos de su nivel, y las críticas no tendrán piedad, lo acusarán de "gordo" y dirán que "no no volverá a ser el mismo".
Tras unos (pocos) meses en el centro de las críticas, Messi no sólo volvería a ser el Messi de siempre, sino que lo superó, brilló como nunca y hasta levantó su quinto Balón de Oro. Detrás de esa recuperación hubo un personaje desconocido: el médico italiano Giuliano Poser, especialista en medicina deportiva, quien le cambió los hábitos de la comida y lo llevó a su plenitud física. Martín Demichelis se lo recomendó y el propio Leo lo siguió recomendando: fueron Sergio Agüero, Gonzalo Higuaín y Luciano Vietto, entre otros. ¿Cuál es el secreto?
En una entrevista con Mundo Deportivo, Poser rompió el silencio, contó los secretos de su tratamiento y hasta reveló cuánto cambió su vida desde que Messi golpeó a su puerta. "La mayoría llega hasta aquí con la intención de indagar en tonterías y sacar información de mis pacientes famosos", reconoce el especialista, que antes apenas había accedido a una sola charla con los medios. "Eres el segundo periodista que entra aquí, de los muchísimos que lo han intentado", le dice a Aquiles Furlone, quien describe el consultorio como "modesto y ordenado, donde no hay mucho más que un escritorio, una camilla, unos cuantos portarretratos con fotos familiares y una caja con frasquitos que parecen ser algún tipo de medicina natural".
Messi perdió tres kilos y medio con el tratamiento. Además, luego de sufrir 11 lesiones -nueve de ellas musculares- entre 2006 y 2013, casi no volvió a tener problemas físicos, salvo por la rotura del ligamento colateral interno de la rodilla izquierda.
¿Cómo define su método? "Se llama kinesiología aplicada y consiste en realizar un estudio de la fuerza de los músculos del deportista y a partir de los resultados que arroja ese estudio, dictaminar el tratamiento, que es específico para cada persona, aunque la base siempre es una buena alimentación", explica Pose. ¿Qué es la buena alimentación? "Hay un conjunto de cinco alimentos a los que yo defino como gasolina súper: agua, un buen aceite de oliva, cereales integrales y frutas y verduras frescas biológicas, o sea no contaminadas con pesticidas, herbicidas y demás, porque eso hace mucho daño al organismo. También son muy buenos los frutos secos y las semillas".
El médico italiano, de 60 años, da otras pautas de su tratamiento. Se debe evitar el azúcar porque "es lo peor que hay para los músculos" (esperemos que no haya visto el video de Messi desayunando tostadas con dulce de leche), se acepta un "poquito" de sal ya que "la necesitan los músculos y el cuerpo en general" y la carne debe consumirse "en la medida justa, muchísimo menos de lo que habitualmente comen los argentinos y uruguayos, porque es un alimento difícil de digerir para el organismo". En algunos casos, también se recurre a "medicinas naturales, un poco de homeopatía o kinesiología", pero varía en función de cada paciente.
Por lo general, en sus primeras visitas, los deportistas son escépticos a sus prácticas. "En realidad hay bastante ignorancia en ese sentido y a muchos futbolistas al principio les cuesta entender, pero el que se anima a intentarlo y a las tres semanas ve los efectos, generalmente no vuelve nunca más atrás. Es abrir un poquito la cabeza. Por eso tengo esa frase ahí pegada y se la muestro a cada uno que entra aquí (señala un cartel donde se lee 'la mente humana es como un paracaídas, funciona sólo cuando se abre'). En esto es fundamental la confianza del paciente, por eso soy tan reservado", confiesa Poser, quien trabajó en los cuerpos médicos de Palermo, Udinese y Venezia.
Y sentencia: "Yo podría recibir aquí a cientos de personas por día y llenarme de dinero, sin embargo atiendo a uno de cada cincuenta que me buscan y sigo poniendo ante todo la pasión que me genera este trabajo".
¿Cómo cambió su vida con la llegada de Messi? "Bastante. Diría que el efecto Messi convulsionó mi vida, sobre todo en los primeros tres meses, porque no paraba de sonar el teléfono y aparecían periodistas de todos los rincones del mundo, a los que no atendía, por supuesto. Eso altera el día a día de cualquiera, más de alguien como yo, que llevo una vida muy tranquila. Sin embargo, por otro lado todo el mundo vio y ve a Messi, y desde entonces ya no pueden poner en duda mi método. Queda a la vista de todos semana a semana".

Fuente: Cancha Llena y Mundo Deportivo

¿Qué te pareció esta noticia?



Comentá esta noticia