Años atrás, cuando el nombre de Facundo Conte comenzó a figurar en los listados del seleccionado argentino, no faltaron los inseguros que lo creían en ese privilegiado lugar solo por ser el hijo del histórico opuesto Hugo, medalla de bronce en Seúl 88 y considerado entre los ocho jugadores más importantes del mundo.
Sin embargo, en poco tiempo esa especulación cesó cuando integró el plantel juvenil que ganó el Campeonato Sudamericano 2008, derrotando a Brasil en la final y terminando con un récord negativo de 26 años. Un año después, con 20 años recién cumplidos, disputó su primera Liga Mundial y llenó su currículum deportivo con importantes competencias, en las que siempre fue protagonista (otras seis ligas, dos mundiales y un Juego Olímpico, en Londres 2012).
Ahora, ya con casi 27 primaveras, el hombre de SKRA Belchatów de Polonia (aunque el Shanghai chino lo anunció como nueva incorporación) va por la revancha del quinto puesto de hace cuatro años, pero arrastra una lesión en el hombro derecho y por eso se perderá los partidos previos: la Liga Mundial y, claro, los amistosos en Jujuy y Salta con Brasil, la próxima semana.
De todas maneras, el punta fue presentado oficialmente como integrante del plantel el martes pasado, en Capital Federal, y después de la conferencia de prensa habló mano a mano con El Tribuno.

Más allá de que no estarás presente, ¿cómo imaginás los partidos con Brasil en Salta y Jujuy?

Primero, estoy seguro de que la gente nos va a recibir muy bien. Ya hemos ido a jugar a Salta y el trato fue siempre el mejor.
Con respecto a los encuentros en sí, sabemos que vamos a jugar contra un equipo muy bueno como es Brasil, una potencia mundial.
Serán partidos importantes porque se arranca a ajustar el equipo buscando la excelencia de todos nosotros, para llegar a la Liga Mundial de la mejor manera, y después, claro, a los Juegos Olímpicos.
Es un año muy importante para nosotros y estamos muy concentrados.

¿Por qué no vas a jugar los amistosos?, ¿físicamente, cómo estás?

Tuve un problema con el hombro, como ya ocurrió en el pasado (fue operado en 2013), y habiendo tantas exigencias en La Liga Mundial, con tantos partidos, Julio (Velasco, el entrenador) y el cuerpo técnico decidieron esta opción: prepararme para los Juegos Olímpicos y aportarle al equipo lo que pueda.

Te perdés la Liga, pensando en Río, pero, ¿cuál es la preparación para esa competencia teniendo los Juegos tan cerca?

Más allá del resultado, es muy importante cómo juguemos. Hicimos un buen año con los Panamericanos y en la copa del Mundo si bien no tuvimos medalla, estuvimos cerca. Fue un muy buen año previo a los Juegos y ahora esta Liga Mundial va a servir para que el equipo se afiance después de tanto tiempo separados.

Julio Velasco, en la conferencia, dijo que pueden terminar entre los cuatro primeros en Río de Janeiro, ¿cuál es tu pensamiento sobre el techo que pueden tener?

También sostengo que hay una posibilidad de estar entre los primeros, trabajando todos como equipo. Parece que tengo el casete puesto, pero verdaderamente el equipo está muy enfocado en esto. Nuestro pensamiento es diferente a los Juegos anteriores. Tenemos cuatro años más como equipo, estos años de experiencia nos hicieron mejorar y ahora cada uno sabe lo que debe hacer para que funcione, para tener la posibilidad de la que hablaba el entrenador y estoy convencido de que podemos lograrlo.

¿Cómo llevás la carga del apellido?

Estoy contento por llevar el apellido en mis espaldas. Charlamos de igual a igual, no de padre a hijo porque ya no soy un nene, tengo casi 27 años y jugué dos mundiales, siete Ligas Mundiales, un Juego Olímpico, tengo espalda como para que mi viejo no esté encima mío. Creo, además de respetar a Julio, que principalmente tiene respeto por mí, me da consejos si yo le pido.
Él me acompaña como los padres de todos, con mucho conocimiento de causa porque sabe lo que estoy viviendo, pero no se mete.


¿Qué te pareció esta noticia?

Aparecen

Sección Editorial



Comentá esta noticia