¿Qué recuerdos tenés de Juventud?
Fue lo mejor que me pasó en el fútbol. Llegué a los 16 años al club, jugué medio año en sexta división, subí a primera y después ascendí en Cipolletti al Nacional B. Fue todo muy rápido, de venir de Castañares jugando en el barrio sin hacer inferiores, a lo que viví en Juventud. Corría con una ventaja porque venía de jugar con changos mayores que yo, donde la patada más baja era arriba de la rodilla.

Tuviste un crecimiento en el fútbol muy acelerado ...
Sí, no caía. Me fui del barrio a Juventud. Estuve en sexta, después el Polo Robles me hizo debutar en el Anual con Central Norte y de ahí jugué el Argentino A, que fue cuando ascendimos. Fue todo tan rápido que no le presté atención.

"Me gustaría hablar y darle consejos a los chicos, contarles lo que pasé. No todas fueron buenas". "Me gustaría hablar y darle consejos a los chicos, contarles lo que pasé. No todas fueron buenas".

¿La paga no era buena?
Si me hubiesen dado lo que pagan hoy en día juego en vertical. Jugué muchos años infiltrado, con la rodilla rota. Fue mi decisión porque amo el fútbol pero ahora me están pasando factura las rodillas. Hay momentos que no aguanto el dolor.

¿Te arrepentís de tantas infiltraciones?
No, porque hice lo que quise. Quería estar en todos los partidos. En esos momentos era chico, pensas que te vas a llevar el mundo por delante, que nunca te va a pasar nada, pero hasta que no te golpeas contra un paredón no te das cuenta.

¿Cómo o cuándo reflexionaste?
Muchas veces que me golpee porque era muy terco. No aprendía. Me pasaba algo, me calmaba y después le seguía metiendo. Un tiempo anduve mal, casi un año y medio, por el tema de la noche. Salía hasta las 7 de la mañana, no dormía y me iba a entrenar pero era el que más corría. Gracias a Dios con el apoyo de mi esposa (Viviana) y mis hijos (Kiara, Isa, José y Ruso), salí adelante.

Creciste en un hogar humilde ...
Venía de Castañares, de no tener ni zapatillas para jugar al fútbol, a empezar a tener casi todo y sin nadie quien me aconseje; así te confundís. Uno se quiere llevar el mundo por delante cuando tiene unos pesos. Lo bueno es que nunca me agrandé, al contrario, pensaba que ser humilde era darle las mejores cosas a los amigos.

"No se ven jugadores de acá. Veo la formación de Juventud y el único de Salta es Cárdenas". "No se ven jugadores de acá. Veo la formación de Juventud y el único de Salta es Cárdenas".

¿Cambió tu forma de pensar?
Por supuesto. Lo económico no tiene nada que ver en la humildad. Hay días que estoy medio decaído y vienen y me piden que me saque una foto. Esas cosas con impagables. La humildad pasa por no creerte una estrella. No sé si fui uno más del montón en Salta, tuve muchas oportunidades pero me di cuenta tarde.

¿Quién te ayudó a dejar la noche?
Me hablaron muchos como Iturrieta, pero estaba en una nube. No le prestaba atención a nadie. Por ahí estaba dos meses cuidándome y después volvía a lo mismo. Los amigos que tenía eran para la noche, no había alguno que te diga 'vamos a tomar un café'. Muchos me dicen que no tengo que hablar de la noche pero tendría que levantar la mano el que no lo hizo.

¿Derrochaste mucha plata?
Sí, me la gasté casi toda en joda. Hoy gracias a Dios tengo un taxi para trabajar. Muchas veces estuve en la ruina. Fui el jugador mejor pago de Salta. Llegué a estar en la lona, pero hoy en día te das cuenta de que amigos hay muy pocos o prácticamente no hay. Cuando estás arriba todos son amigos, después muchos te dan la espalda.

Estás alejado del fútbol ...
La última vez dirigí Camioneros con Pablo Saldaño y dejé. Me gusta dar consejos por la vida que tuve, viví muchas cosas. Por ahí en el fútbol no hice la diferencia, desaproveché muchas cosas. Puedo ayudar a alguien con mi experiencia, contar lo que no se debe hacer.

¿Disminuyó el crecimiento de jugadores locales?
Escucho que le pegan a los dirigentes que traen jugadores de afuera. La culpa es de los mismo chicos, ellos le dan lugar, no se si les da lo mismo jugar o no porque cualidades tienen. En Juventud terminan de entrenar y salen sin saludar cuando no ganaron nada. Ni aunque hayas ganado algo siempre hay que ser humilde. La tecnología o las redes sociales, como el Facebook, cambiaron mucho a los chicos.

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