Es difícil mantener los pies sobre la tierra si es que siendo tan joven firmás autógrafos, te piden fotos y sos uno de los jugadores de Salta Basket que tuvo cerca de 7.000 personas alentándote en el Delmi. Sin embargo Cristian Linares parece tener fórmula para llevar la humildad que lo hace caminar por Villa 20 de Febrero, su barrio, con total naturaleza hasta llegar al club que lo vio crecer y perfeccionarse.
Recibe a El Tribuno y repasa todo lo que le pasó en estos 21 años en uno de los laterales de la cancha donde arrancó el sueño que hoy lo invita a imaginar el TNA. Pero su historia nos lleva a sus inicios en el club San Martín de Corrientes, donde con solo 5 años ya rebotaba la naranja detrás de su papá Luis, jugador de ese equipo.
"Después volví a Salta y de los 7 a los 10 años jugué al fútbol en el club Libertad. Un año después me fui a jugar al vóley a Koyote", dice.
Su llegada al club de la Villa también se dio en esa época. "Mi papá quería que vaya a un lugar donde aprenda a jugar y que además esté cerca de mi casa. El club me quedaba a dos cuadras y además estaba el profesor Pablo Olivera, así que con mi viejo no dudamos en venir".
Un año después, su situación cambiaría: Olivera se fue a Chile y el pequeño Linares decidió irse a jugar a Villa Belgrano hasta los 16, cuando su entrenador cruzó Los Andes hacia su Salta natal y él también pegó la vuelta para el barrio azabache.
"Ese año jugué mi primera Liga B para Villa Soledad y a los 17 participé en la Liga C para Villa 20 de Febrero. En ese torneo no nos fue bien y el que ascendió fue Unión Orán", recuerda.
Justamente las tierras oranenses serían su próximo destino, pero pronto tuvo que volver a la capital por el estudio. Su regreso no fue en vano porque "salimos campeones de la liga local con el equipo y ahí nomás me llevaron a Talleres de Perico, donde ascendimos al Torneo Federal".
Con 20 años recién cumplidos y después del campeonato con los jujeños, Linares repitió la fórmula pero en Villa 20 junto a Federico Parada y Maximiliano Torino, entre otros.
El equipo cedió su lugar a Salta Basket, él pasó a jugar para el equipo provincial y el resto es historia conocida. La página siguiente en el libro de historia del básquet salteño dirá que el conjunto fue invitado a formar parte del Torneo Nacional de Ascenso.
Linares no se adelanta "porque no sé cuáles serán los planes de Ricardo (De Cecco, el entrenador) si es que el equipo queda formalmente invitado", dice con calma y con la humildad ya remarcada. Pero otra vez la ilusión aparece ante la pregunta del periodista: "Obvio que sueño con jugar el TNA. Jamás lo había imaginado".

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