Con 26 ediciones del Dakar encima y 56 años de edad, indudablemente el automovilista español Xavier Foj tiene anécdotas de sobra, entre las buenas y las malas, para graficar la competencia más dura del mundo, especialmente cuando se corría en África, hasta su suspensión de 2008.
Este año continúa en competencia y ayer antes de partir a San Juan (para cumplir la etapa 11), habló con El Tribuno de la increíble historia que lleva vivida desde principios de los 90.
Sus relatos estremecieron a más de un presente que escuchaba antentamente lo que contó. "Cuando se corrió en África viví muchas cosas; como por ejemplo algunos asesinatos o pilotos que fallecieron por pisar, con sus vehículos, minas cuando se equivocaban de camino", recordó el experimentado piloto.
"Es un shock muy importante cuando uno tiene tres días a pilotos en tus brazos. No lo olvidas más. Pero yo sigo en el Dakar por pasión, nuevos desafíos y con mucho espíritu", agregó Xavier.
El hoy corredor de autos contó: "Empecé en el año 91 manejando un camión. Luego fui copiloto y más tarde volví a pilotear. Formé mi propio equipo y acá estamos". Relató subido a una moto eléctrica que lo trasladaba desde el buffet hacia donde estaba instalado su equipo.
Junto a Stéphane Peterhansel, Yoshimasa Sugawara y otros, es uno de los que más Dakar tiene en su haber, pero para él eso no es lo más importante. "El número en sí no es tan significativo. Prefiero decir que los últimos 11 los pude terminar. No tengo ningún abandono desde hace 12 años", aseguró.
Foj , como toda persona que peina canas, dijo que todo cambió mucho y en una carrera tan extrema como el Dakar, aún más. "No había casi nada de información ni tanta difusión como ahora. Podías leer algo sobre la carrera, pero una vez que empezaba era otro tema", relató el piloto.
En aquellos primeros tiempos del Dakar, no había GPS, Iritrack ni carreteras que marcaban el camino. "Nosotros corríamos con una brújula. Luego llegó el GPS y más tarde los teléfonos satelitales. Ahora los tenemos bloqueados. También se modificó el ritmo de la competencia", siguió comparando el español.
Luego agregó que "el Dakar se adaptó a los tiempos y a los desiertos de Sudamérica. Hay mejores asistencias, mejores pilotos y mecánicos. La carrera se corre más rápido porque se asiste mejor que antes".
Lógicamente, por una cuestión de cultura, a pilotos como Foj le sienta mejor competir en países como Argentina que alguno del continente africano porque "allá te daba una sensación de infinito e inmensidad mientras ibas por los desiertos. Buscabas un punto y esperabas ver alguna referencia, pero cuando llegabas, había arena, arena y más arena. Eso es lo que tiene África de diferente".
"Allá te sientes muy pequeñito, en cambio, acá hay otras cosas que la hacen especial también; como por ejemplo el desierto de Fiambalá que transitamos horas atrás, o la pasión y conocimiento que tiene la afición por los fierros. Te tratan bien y es como que jamás te sientes solo porque siempre ves gente por los recorridos saludando o buscando una foto", se sinceró.
Durante todo su relato, la palabra África se repitió una y otra vez y pese a estar a punto de completar un nuevo rally, recordó más vivencias. "Aventura era cuando estabas en África y tenías que ir a buscar el vehículo cuando te quedabas afuera de la carrera por algún factor. Había que trasladarse al medio de la nada por tus propios medios para poder recuperar el coche. En cambio, ahora hay muchas herramientas tecnológicas y apoyo logístico", dijo Foj.
"El Dakar se amoldó a los nuevos tiempos y contra eso no se puede ir, pero ahora es más seguro. Dicen que se perdió eso de tener aventuras, pero para mí esto nunca fue una aventura sino una competencia", completó antes del saludo final con este matutino y de recibir el respeto y la admiración de quienes fueron a escuchar a una de las leyendas vivas del Dakar.

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