Por más cualidades que haya tenido Juan Figallo cuando era solo un chico que corría por el verde césped del Jockey Club, con la ovalada en mano y un poco excedido de peso, nadie hubiese imaginado lo que pasaría tiempo después al convertirse -el sábado- en campeón europeo con el Saracens inglés y tener entre sus espaldas dos mundiales con Los Pumas y una Premiership de Inglaterra (2014/15), con la misma institución.
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Sin embargo, toda historia tiene un comienzo y antes de transformarse en el Chipi era simplemente "Juanchi" o el "Gordo", como lo apodaban cariñosamente sus compañeros y entrenadores de los albirrojos.
Luis Sacchetti fue una pieza fundamental en su crecimiento deportivo y humano, porque además de ser el padre de Tomás, uno de sus mejores amigos, fue su entrenador en M-13 y descubrió que el Chipi podía potenciarse mejor como pilar que como octavo, posición en la que jugaba hasta ese momento.
"El Gordo era comilón, iba para adelante con la pelota y a veces la perdía, entonces le dije que lo iba a cambiar entre los forwards para que diera más pases. Cuando llegó a ser pilar, decidí no cambiarlo más", dijo el entrenador a El Tribuno anoche en el living de su casa, junto a una buena cantidad de fotos que atesora de aquella época y contó una intimidad: "El Chipi padre (Guillermo) se enojó conmigo por el cambio de puesto, porque Juanchi se lucía menos y le dije la verdad: su hijo tenía muchas más condiciones de pilar, por lo menos así yo lo veía y conmigo iba a jugar en esa posición. Aunque me costó, terminó entendiendo".
El Chipi fue marcando su destino y su personalidad fue clave a lo largo de su carrera. De hecho hay una anécdota que pocos saben en el seno familiar del Jockey Club y ayer Sacchetti la sacó a la luz: "En M-13 se presentó a entrenar como uno más. Yo solamente sabía que era hijo de Guillermo, lo ubicaba solo de vista. Sin embargo, con el correr de los meses me di cuenta que él jugaba en una división mayor a la suya y me había mentido la edad. Yo no quería que los chicos se mezclen con los grandes, pero en su afán de vencer barreras consiguió engañarme. Cuando lo supe, ya había pasado medio año y se quedó. '¿Qué voy a hacer?, si ya se me coló éste', pensé".

Del enojo a la emoción

Sacchetti aclaró que el enojo y reclamo del mayor de los Figallo tenía que ver con la afinidad que tenían "porque yo al Chipi padre lo tuve en primera, cuando fui entrenador. Él era 10 años menor que yo".
De esa queja de Guillermo por el cambio de puesto de su hijo, llegó el turno de la revancha del técnico para con su amigo: la primera cita de Juan a Los Pumas.
"Cuando llega a la Selección, una de las cosas que me acuerdo es que llegué al club un mediodía y había un asado. Se para uno y me dice: 'Acá está el culpable de que Juan esté en Los Pumas'. Era el Gordo padre, haciendo un reconocimiento público, mientras me abrazaba".
"En realidad (siguió), me mantuve firme en no cambiarlo de puesto, pero yo creo que el Chipi hubiese llegado igual, en cualquier puesto".

Respecto a la niñez del actual jugador del Saracens, Sacchetti recordó que "Juanchi era cariñoso, muy expresivo y se destacaba por ser muy buen compañero. Era muy abierto, siempre fue así, un gordo feliz".
Para la institución de la rotonda fue un orgullo muy grande haberlo visto debutar con los colores celeste y blanco y el técnico contó que fue el padre de Figallo quien se encargó de contarle a todos la buena noticia: "Me llamó en una siesta para decirme que habían citado a su hijo, él era muy parecido a Juanchi".
"Fue una gran alegría para todos los del club, especialmente a los muchos que intervinieron en su crecimiento como jugador. Me emocionó mucho y todavía me emociona", cerró.

Jamás olvidó su pasado

Lo que más destacan sus íntimos es que Juan Figallo jamás se olvidó de sus raíces y uno de los claros ejemplos es su carta de presentación en Twitter (@Chipifigallo), que se anuncia como “nacido en Salta, del Jockey Club”. “Juanchi siempre fue chico de la casa, nunca se olvidó de su club y eso se valora mucho”, dijo Sacchetti.

Paso a paso

Juan Figallo siguió desde muy joven los pasos y el amor de su padre Guillermo (fallecido en 2013), por el rugby y el Jockey Club. A los 19 debutó en la primera división y rápidamente fue citado para vestir la camiseta de Los Mayuatos (el seleccionado salteño). Luego llegó el turno de Los Jaguares y meses después se puso la camiseta de Los Pumas, selección con la que disputó los mundiales de 2011 (Nueva Zelanda) y 2015 (Inglaterra).
A fines de 2008 dejó de ser jugador del Jockey para convertirse en profesional. En 2009, como profesional, jugó en el Montpellier RC de Francia. En 2014 llegó a Saracens de Inglaterra, donde fue campeón de la Premiership (en la temporada 2014/15) y el sábado pasado se consagró en el campeonato europeo.

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