La bronca de los jugadores de Gimnasia y Tiro por la derrota se direccionaron de manera unánime al joven árbitro cordobés Pablo Gastón Echavarría, el juez que dirigió su primer clásico y al que lo excedió el marco. El "hombre de negro" hizo "agua" al no cobrar un penal a favor de Juventud en el primer tiempo (a Balvorín) y luego "compensó" al pasar por alto una infracción clarísima en el área a Franco Flores (sancionó, por el contrario, una mano del jugador de Gimnasia). Los futbolistas del albo descargaron contra el juez tras el partido y, quien lo criticó con más dureza, fue Pablo Motta.
"Nosotros venimos trabajando mucho, nos costó muchísimo lograr lo que logramos y que venga un tipo que ni conoce Salta, que no conoce la historia del fútbol salteño y te meta la mano en el bolsillo, no nos gusta. Un árbitro que no había dirigido nunca un clásico. Nos perjudica y nos duele muchísimo perder así, pero hay que recuperarse", expresó el volante cordobés, quien no pudo hacer pesar su juego y tuvo un nivel muy bajo en el clásico, para luego seguir despachándose contra el árbitro: "Le pesó el marco, nunca dirigió un partido así. El juez declaró que le gusta hablar con el jugador y lo único que hizo fue gritar. A mi me gritó, cuando yo siempre les hablo con respeto a los árbitros. Ojo, esto yo lo hubiese dicho aún empatando. Somos personas ante que jugadores de fútbol. No había necesidad de hablar así, no supo manejarlo. Si él estaba nervioso, que se dedique a otra cosa y no venga a dirigir un partido de esta magnitud. Además, la de Mambrú (la expulsión de Villarreal) fue para amarilla. Esas cosas cambiaron el partido", vociferó un Motta caliente.
"Juventud no hizo demasiados méritos para ganarlo. Esto es largo. Sabemos fortalecernos de las adversidades y ya lo demostramos, esta no será la excepción, ya nos levantamos de dos derrotas", se consoló.

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