¿Contanos del trabajo que realizaste en Salta?
Dictamos una clínica de handball social que organiza la Confederación Argentina, junto con la Secretaría de Deportes de la Nación y de la Provincia y la Asociación Salteña. La idea es ampliar la base de jugadores y por eso orientamos el trabajo hacia el aspecto social. Trabajamos todo el día con representantes de colegios, clubes de Salta y el interior de la provincia, junto a otras organizaciones. Hay que destacar que este trabajo está destinado a las personas que ya juegan al handball, a quienes tienen una noción del deporte y a los que nunca lo practicaron y desean hacerlo. Trabajamos en dos niveles; en uno estuvieron los chicos que asisten a la escuela primaria y en el otro los que van a la secundaria.

¿Te sorprendió la respuesta de los chicos y jóvenes?
Nos sorprendió bastante. Tuvimos muchísima gente para ser una clínica de apenas un día. Participó gente que nunca antes había pisado una cancha de handball y eso para nosotros en muy positivo en relación con el trabajo que queremos realizar.

¿Cómo se trabajará en el interior de la provincia?
La capacitación es para todos los docentes de educación física de la provincia. Hace un año estuve en Orán dando una clínica similar y también me sorprendió la convocatoria. Hay un equipo de gente grande en edad, pero de una contextura física muy buena.

Por lo que conoces y lo que pudiste observar, ¿qué análisis haces del handball salteño?
El handball de Salta está en pleno desarrollo. En los últimos años han salido buenos jugadores como Ignacio Ovejero, que hoy está jugando en River Plate, o Daniel D'Annunzio, que jugó en la Selección juvenil. El handball salteño, como en muchos otros lugares, está evolucionando. Se está trabajando duro para sumar nuevos logros.

¿Cómo decidiste dedicarte al handball?
Soy socio y fanático de River. Mi padre ya era socio y yo prácticamente nací en el club. En la adolescencia no hacía demasiada actividad física y mi viejo me dijo un día 'andá a hacer handball'. Comencé a practicarlo a los 16 años y hoy soy el responsable general del handball en River, además de ser el entrenador de la Selección argentina.

Siendo hincha de River, ¿cómo viviste el triunfo del millonario sobre Boca?
Justo me tocó estar en Salta. Vi el penal que atajó Barovero y el gol de Pisculichi en el aeropuerto y cuando ya estábamos en el avión pregunté si me podían informar cómo terminó el partido. Fui hasta la cabina del piloto y después vino con la gran noticia del triunfo.

¿Cuánto cambió tu vida a partir de ser el DT de la Selección?
Cambio muchísimo. Ser el entrenador del seleccionado argentino es el logro más importante de mi carrera. Llegar a los Juegos Olímpicos por primera vez fue una emoción tremenda y nuestro objetivo es estar en Río 2016. En el aspecto personal, se sumaron muchas obligaciones, entrenamientos, viajes, pero todavía me queda tiempo para compartir con mi familia.

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